0

Alexander Search, un heterónimo de juventud

Portada_una ena muy original

JOAQUÍN BLANES | Esta nouvelle, en su brevedad, posee la elegancia, la palabra clara y el entusiasmo irónico propio de los mejores autores decimonónicos de corto recorrido, como Guy de Maupassant o Edgar Allan Poe, y así da gusto leerlo. El libro narra la vanidad con la que herr Prosit, presidente de la Sociedad Gastronómica de Berlín, se presenta ante los socios como el único competente para crear una cena original que renueve el estancado arte de la gastronomía, una cena que sea capaz de épater le bourgeois, que diría Baudelaire. Las últimas reuniones de esta pomposa sociedad versaban sobre la falta de originalidad, de inventiva del arte culinario. “Cualquier obra presentada como nueva no era más que una variación de platos ya conocidos”, variando solo en la salsa, el condimento o la sazón. De algún modo, el autor, también quiere mostrar ese don iconoclasta que tienen los vanguardistas que hablan de un arte inmóvil o fenecido. “Corrían malos tiempos para todas las artes”.

El relato comienza desgranando la forma de ser y de pensar del  presidente de esta asociación berlinesa, el engreimiento y la inmodestia de herr Prosit y como él, viejo caduco, se enfrenta a la algarabía de unos jóvenes gastrónomos que critican, precisamente, la falta de originalidad de ese club vetusto y anticuado. Herr Prosit toma esta provocación como un desafío para idear y organizar una cena que ponga en evidencia a quien lo llama arcaico, una cena definitivamente insólita y original. El festín tendrá un desenlace asombroso, al menos para todos los comensales que acuden a la cena, incluidos esos cinco vehementes muchachitos de nueva hornada. La narración se adentra en la psicología del personaje principal cuya psique y comportamiento son descritos al milímetro y el final es un juego grotesco apropiado al estilo de Edgar Wallace o Edgar Allan Poe, autores admirados por el autor.

Cocinar esta novela corta, o relato extenso, a fuego lento, es lo que hace el autor. Si la nouvelle es un sabroso canapé que hay que zamparse de un bocado, tampoco es mal entrante saber que Alexander Search es otro de los heterónimos del portugués Fernando Pessoa. Este heterónimo fue concebido por Pessoa cuando estudiaba en el liceo de Durban, en Sudáfrica, tal vez, como un juego de evasión, creaba estos amigos imaginarios para escribir en inglés bajo otro nombre y otra personalidad. No olvidemos que los heterónimos de Pessoa no son simples seudónimos, son personajes con entidad propia, con una fecha de nacimiento, una formación, una vida. Pessoa creó varios personajes con nombre anglosajón, incluso le concedió un hermano traductor al mismo Alexander Search. La cotidiana inclinación del amigo Pessoa a inventar autores, con su propio perfil biográfico, como un ente real, permite al autor de El banquero anarquista crear poemas bucólicos, citadinos o esta narrativa gótica que nos ocupa, impregnada de ironía y buen gusto.

Como anécdota, a estas alturas ya sabrán que soy un chismoso, el año pasado, el cantante portugués Salvador Sobral―sí, el mismo que ganó Eurovisión―se unió al pianista Júlio Resende para crear una banda heterónima llamada, precisamente, Alexander Search. La banda, como ellos mismos la describen, es natural de Durban pero actualmente desarrollan su trabajo creativo en Portugal. Las letras son los poemas del verdadero Alexander Search, los que escribió Pessoa en inglés y los integrantes de la banda son Benjamin Cymbra (Salvador Sobral) como vocalista y Augustus Search (Júlio Resende) como teclista.

Dejando de lado esta frívola curiosidad, hay poco más que contar del contenido del libro, aunque efectivo, es breve, y desmenuzar los detalles de la historia solo entorpecerá el disfrute de quien piense leerla. Tal vez, aunque sea un buen relato, la curiosidad radica en leer una obra en prosa de Pessoa, muy alejada del existencialismo dramático de su Libro del desasosiego, porque tiene una pátina de humor que parece impropia del espíritu tradicionalmente atormentado del escritor portugués. Ese mismo año, 1907, en el que, aparentemente, escribió este relato, enviaba una misiva a su amigo Armando Teixeira (pueden consultar la obra original de Pessoa en arquivopessoa.net) para decirle que en su solitario lugar de existencia, su alma angustiada sentía el mundo a su alrededor moralmente frío y materialmente templado. Nada nuevo en la cocina doliente del alma lisboeta de Pessoa y, sin embargo, parece que al creerse Alexander Search, a Pessoa le cuece un poco de humor, lo justo para cocinar un buen relato a fuego lento.

Una cena muy original (Nórdica Libros, 2018), de Alexander Search / Fernando Pessoa | Traducción de Xesús Fraga | 96 páginas | 9,95 euros

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *