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¡Atentos!

Coradino Vega

JUAN CARLOS SIERRA | Sé que a Coradino Vega no le gusta que le digan que con La noche más profunda ha dado un salto -¿de calidad?- en su producción narrativa; que después de sus novelas El hijo del futbolista y Escarnio, su última obra rompe por arriba las expectativas que pudiéramos tener sus lectores. Sé que a Coradino Vega su humildad le impide asumir que La noche más profunda significa un ir más allá en su novelística. Sí, lo sé, pero qué quieren que les diga, es así; o al menos uno como lector lo siente y lo vive de esta manera. Sirva lo que viene a continuación para intentar explicarlo.

Coradino Vega con La noche más profunda ha saltado del relato más o menos breve, de eso que muchos llaman nouvelle, a la novela de largo aliento; y de la trama más o menos biográfica y contemporánea al trasunto histórico –no por ello menos contemporáneo, como veremos más adelante- de un personaje en un principio totalmente ajeno al autor. Si en las novelas anteriores sus protagonistas podrían parecerse mucho al Coradino Vega real, aquí quien sostiene la novela es Mihail Sebastian –de nacimiento Iosef Hechter-, escritor rumano de origen judío que tuvo la mala fortuna de vivir en la Rumanía primero afín al nazismo y después al comunismo soviético, aunque su temprana muerte no le dejara ‘disfrutar’ plenamente de este último. La construcción de este personaje en la novela resulta conmovedora, ya que Coradino Vega es capaz de armar una personalidad redonda en su complejidad y en sus contradicciones, en su lucidez y en su inmadurez, en su ingenuidad casi naif y en su valentía casi involuntaria. Alguien podría pensar que, dado que se trata de un personaje histórico del que existe documentación suficiente, la labor del novelista es sencilla, porque el trabajo ya está prácticamente hecho, pero cualquiera que se haya enfrentado al reto de crear personajes sabe que eso precisamente puede convertirse más que nada una trampa en la que es fácil caer por su comodidad; sin embargo, crear un personaje como Mihail Sebastian tal como lo ha hecho Coradino Vega no está al alcance de cualquiera.

Mihail Sebastian se halla en la tradición de personajes históricos novelados que han transitado una tercera vía de lucidez y coherencia frente a las posturas extremas. En este sentido, siempre me acuerdo de los hombres y mujeres que aparecen en el libro coordinado por Jordi Canal para Sílex Ediciones en 2007 titulado Exilios. Los éxodos políticos en la historia de España. Siglos XV-XX: los judíos en tiempos de los Reyes Católicos, los moriscos un poco después, los afrancesados y liberales en tiempos de Fernando VII, o los Gregorio Marañón, Luis Cernuda o Manuel Chaves Nogales, por acercarnos un poco más a nuestra época. Pero también me viene a la mente toda la literatura escrita por o alrededor de otras personalidades europeas realmente independientes, a veces muy a su pesar, con riesgo real de perderlo todo –la vida incluida-: Anna Ajmátova, Irène Némirovsky, Osip Mandelshtam, Primo Levi,… Esta es la genealogía trágica y lúcida en la que hay que buscar al Mihail Sebastian de La noche más profunda.

Este hecho equipara a la novela de Coradino Vega con una parte de la producción literaria de Antonio Muñoz Molina. No sé si se trata de una casualidad o de una influencia directa proveniente de una admiración mutua –quizá confluya todo a la vez-, pero la sombra del novelista ubetense se proyecta alargadamente sobre La noche más profunda. Y no solamente en lo que ya hemos mencionado, sino incluso desde una óptica más técnica, en lo referente a la construcción de la novela, ese tremendo, coherente, sin fisuras, definitivo y dificilísimo flashback que conforma la última novela de Coradino Vega.

En lo relativo a la composición de la obra que nos ocupa, hay que destacar también la voluntad de estilo, la búsqueda a través de lo narrado de la belleza, tanto en el lenguaje como en la historia en sí, a pesar de su crudeza y de la crueldad de fondo que la sostiene. Hay pasajes, muchos de ellos ligados a los recuerdos infantiles del personaje principal, que alcanzan un lirismo que paradójicamente no chirría nada dentro del ambiente general desasosegante de la obra.

Esto convierte la lectura de La noche más profunda en un auténtico placer, un disfrute estético y literario pleno, porque a pesar de todo lo que cuenta Coradino Vega en ella, lo hace con un exquisito cuidado del lenguaje, con un manejo magistral de la sintaxis –no es fácil escribir periodos sintácticos tan extensos como los que leemos en La noche más profunda sin perder el hilo y el pulso-, con una elección precisa de las imágenes y del léxico, y con un ritmo narrativo bien ajustado a las distintas fases de lo narrado, a lo que contribuye en buena medida la polifonía de voces narrativas que se aprecia en la novela.

Con esto creo que el primer y principal compromiso de Coradino Vega como escritor está cumplido. Pero no es esta una obra ensimismada en su virtuosismo, sino una novela comprometida también con su tiempo, con el ahora, a pesar de encontrarse ambientada en un pasado relativamente reciente. Me refiero a que La noche más profunda propone una lectura inquietante sobre la actualidad. No estamos ante una novela histórica al uso –de esas de usar y tirar, como muchas de las que se publican últimamente-, sino ante un tratado sobre las miserias humanas y sus consecuencias terribles, un compendio de actitudes vergonzantes: los ejemplos reales y a veces desmitificadores de cómo gracias a los pocos escrúpulos, a las ensoñaciones particulares, a las pajas mentales y a los intereses privados más inconfesables de la ciudadanía en su conjunto –y de la élite intelectual en particular- se pueden alimentar monstruos que creíamos desterrados del inconsciente colectivo y que pueden acabar con la convivencia pacífica y democrática. Supongo que nos suena. Así que ¡atentos!, como diría el periodista Miguel Ángel Aguilar.

Pero atentos, además, a lo que nos depara la futura novelística de Coradino Vega. Aunque él no quiera admitirlo, creo que por lo que queda escrito más arriba su presente, La noche más profunda, significa un salto ascendente en su producción literaria. Y con estos mimbres solo se puede esperar lo mejor.

Queda dicho: ¡Atentos!

La noche más profunda (Galaxia Gutenberg, 2019) | Coradino Vega | 432 páginas | 22,90 euros

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