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El misterio del aire

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Historia natural de la felicidad

Juan Carlos Mestre

Fondo de Cultura Económica, 2014

ISBN: 978-84-37507-20-0

187 páginas

18 €

 

 

 

Antonio Rivero Taravillo

Entre los lectores de libros son los menos quienes frecuentan la poesía, muy a menudo por culpa de aquellos que creen componerla y la publican, que escriben para sí mismos despreciando al lector o, lo que es aún más importante, el propio poema, que lo merece todo y es exigente y solo se entrega a quien se da de verdad y acepta pasar a un segundo plano. Me gustaría hoy recomendar, precisamente para quienes no se acercan a la poesía, la antología esencial de Juan Carlos Mestre que reúne, con prólogo y selección de Jesús Aguado, un festín para la inteligencia y la sensibilidad.

La mera relación entre las palabras bien elegidas ya puede suscitar, y este es el caso, una experiencia estética poderosa. Además, la poesía de Mestre es especialmente accesible a un lector común, pues suele presentarse bajo la forma del poema en prosa y el versículo, ámbito, distancia, con la que el habituado a otros géneros se siente no tan desamparado, menos a la intemperie de tanto blanco sobre la página. “La poesía ha caído en desgracia y las salamandras azules del mediodía entran en la ruina de sus vasijas ceremoniales con los ojos desorbitados por el sol de la muerte”, escribe Mestre, que roza tanto lo mágico como lo social. Y en otro lugar: “Pero toda visión desaparece al instante de ser justificada, como la poesía desaparece ante la explicación y los bosques celestes ante el leñador de la claridad.

Siempre innova: prácticamente no hay dos textos que estén presentados de la misma manera en lo que hace a puntuación, uso de mayúsculas, pausas versales… Esto contribuye al constante asombro, a la novedad perpetua, con un surrealismo que libera asociaciones, que despliega una panoplia de sugerencias ante las que hay que dejarse llevar y aprender la técnica, tan fácil por otra parte, del flotar, como en el agua el nadador, lo mismo que en el cielo el tripulante del aerostato. Como aprende la lección el propio Mestre: “Y he contemplado a los pájaros / resolver en el vuelo el misterio del aire.

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