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Éramos dos tipos de mediana edad atrapados por la historia

Procés

«Éramos dos tipos de mediana edad atrapados por la historia cuando los dos hubiéramos preferido probar algún restaurante nuevo.»

JABO H. PIZARROSO | Los libros no hablan de lo que hablan, siempre hablan de otra cosa diferente de la que aparentemente hablan. De seguro que esta es la premisa fundamental para valorar en su altura un buen libro. Si se queda en la superficie y habla de lo que tan solo habla, ese libro no permanecerá en la retina de sus lectoras y lectores. Debe haber algo más. Pero si ese libro establece un triálogo, me permito utilizar la expresión que para valorar las escenas de un buen guión utiliza en algunos de sus libros Robert McKee, si hay algo por debajo, la parte del iceberg hemingwaiano, tantas veces citada, si los libros hacen eso, es porque descubren puertas a la realidad, o telones, como ocurre en este caso, un encargo que la editorial Ariel le presta a su autor, Javier Melero y que él mismo devuelve mediante un gancho irónico, fantástico y novelesco enraizado en una realidad desconocida hasta que uno pone los ojos en sus páginas.

Tengo entendido por mis cuitas y mis relaciones sociales, debates, encuentros y vida diaria, que todo lo que suena a procés, o a Cataluña con eñe o con i griega, nos tiene aburridos. Es normal. Un menú compuesto en sus terceras francas partes de puré de primero, puré de segundo y puré de tercero, agobia al mejor sibarita en un restaurante de postín. Pero si nos quedamos en el puré, en esa palabra solamente, y no ahondamos en el tipo de puré que estamos intentando desentrañar y digerir, es lógico que suceda eso. Javier Melero desestructura el puré del procés con este libro y de manera novelesca nos indica cuáles son sus ingredientes, nos hace reflexionar, nos divierte y nos despierta.

Javier Melero es un abogado catalán y español, todo hay que decirlo no vaya a ser qué, encargado de la defensa en el juicio del procés del conseller de seguridad de la Generalitat, Quim Forn. Melero es amigo de Arcadi Espada, de Guillem Martínez, ¿se puede ser colega de gentes que piensan distinto?, Sí, y ha sido asesor en diferentes gobiernos de Jordi Pujol, unionista y demócrata y seminador del partido llamado Ciudadanos. Aparte de todo eso boxea, de cuando en vez, en un gimnasio en el que su máxima aspiración es llegar a ser Jeff Bridges en Fat City, o eso entiendo tras lo leído. Melero, curiosamente, ha sido el abogado defensor de alguien del que no es correligionario. Y de esto y de otras tantas cosas habla este libro, esta novela real, de una manera clamorosa, efectiva y con esa ironía de estamos aquí para ser felices y entendernos que tienen los buenos libros sobre temas que nos separan.

Alguien se puede preguntar, ¿Cómo una persona que difiere ideológicamente de su defendido en algo fundamental como la defensa o ruptura de la unidad territorial estatal española puede asumir el encargo de tratar de conseguir la absolución de otro, Forn, por supuestos delitos que de alguna manera les separan ideológicamente? ¿Cómo es posible que dos personas tan distintas se embarquen en un juicio tan mediático, tan histórico y tan desternillante, tan fundamental y tan berlanguiano como este del procés, sabiendo que uno y otro no comulgan en el mismo cáliz ideológico? No voy a desvelar nada, pero a esta pregunta se responde leyendo este libro. Y la respuesta es desconcertante, mágica. Porque el encargo es una crónica, sí, de un abogado en el juicio del procés, pero es también un compendio de muchas cosas. Es un estudio magnífico del sistema de derecho en el que estamos metidos. Es una novela que el mismo Hammet hubiera plagiado. Es un libro de una honestidad absoluta, lleno de una humanidad desbordante que en los días en los que moramos brilla por su ausencia. Es un escalpelo de España y Cataluña atroz, maravilloso, exuberante. Es tan americano en su planteamiento que es hasta antinovelístico españolamente hablando, porque yo no conozco ningún libro que se haya hecho novela a partir de hechos tan de actualidad y tan de opereta como estos. Allá tienen el Lado Oeste de la Casa Blanca y acá no hemos llegado ni a tener El lado seco de la caseta del perro de la Moncloa, es decir, que la valentía a la hora de abordar los temas principales que incumben a la mayor parte del país, o eso pareciera, ¿no hay otros temas importantes?, en España, los escritores lo hacen desde el pudor, algo que los americanos están acostumbrados a realizar con soberana normalidad desde la narración crítica en forma de guiones, libros y películas.

En una entrevista en el periódico EL PAIS, Javier Melero dice que hay que reírse más, que el problema es que España no ser ríe de sí misma y menos ahora, cuando en muchos lugares cuelgan banderas de una forma tan sorprendente que verlas en los balcones da miedo. O da risa. O ambas cosas a la vez. En un descanso del juicio, aquí hay mucho, Melero se acerca a Ortega, (pon Smith detrás y sabrás de quién hablo), y Fernández, los abogados de la acusacion Voxeana popular a los que pregunta en plan how do you do, en plan qué tal. La respuesta por parte de estos dos zipi y zape no puede ser más todos a la cárcel que la que sigue: «Aquí estamos, siempre de cara al sol».

Pero, desde luego, una de las tesis que subyacen al libro de manera subtextual es la siguiente: España hoy se ha llenado de hombres champiñón que tienen el colmillo retorcido y que no saben reírse, y siguen en plan decimonónico, testosterónicos que no entienden un chiste que vaya contra ellos, y se mueren de risa cuando ese humor golpea a sus enemigos, y despliega un a por ellos o un España nos roba, mentalidades que salen o quieren salir a una nueva batalla con morrión calado contra las cejas, un lugar que puede perder ese espacio común, donde todos los encajes encuentren su lugar, y así lo dice Melero en una de sus reflexiones, pocas. El juicio marca los tiempos:

«Aparte de la amargura institucional y los desahogos consentidos de determinadas élites, las calles exhibían normalidad, los prósperos prosperaban y los perdedores se aplicaban en lo suyo. Un lugar como cualquier otro del occidente mullido, aunque secuestrado por discursos decimonónicos de poco fuste y bastante mala intención. Y yo, que no tenía otra sensación de patria que la estrictamente local, limitada a unos barrios y calles de la ciudad y al paisaje de algún pueblo, recordaba el catalanismo de mi padre, confeccionado a medias de admiración y reconocimiento, con afectuosa melancolía.»

Si quieren entender qué cosa es el procés, y qué cosa es hoy España, su reino, el estado, o el artículo dos de la Constitución o lo que buenamente sea este lugar que llamamos España, lean a Guillem y luego a Melero. Esa es mi recomendación.

Y de esa manera entenderán ese aspecto trágico de nuestros días. Kez Balazkez, un colega guionista de la EITB lo resume de esta forma: «Hoy todo es guion, la política primeramente, guion que busca un happy end del que los ciudadanos sean fanáticos o no, la realidad no importa.» Si les importa lo real, lean El encargo de Javier Melero.

El encargo: un abogado en el juicio del procés (Ariel, 2019) | Javier Melero | 395 páginas | 17,95 euros

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