0

Este año el verano se hará realidad

VICTORIA LEÓN | El segundo libro de poemas de Pablo Núñez (Langreo, 1980) tras su primera entrega, Lo que dejan los días, que fue Premio de Poesía Dionisia García de la Universidad de Murcia en 2014, se presenta como un viaje en el tiempo cuyas coordenadas éticas y estéticas esenciales se nos muestran ya en los tres reveladores nombres propios con que da comienzo su andadura. No es casual que las tres citas de versos de Garcilaso de la Vega, de Adam Zagajewski y de Eloy Sánchez Rosillo que sirven de umbral a su lectura tengan un común denominador: la afirmación del recuerdo como potencia vital y creativa.

            La contemplación de un cuadro de Hopper, la evocación de los héroes deportivos de la niñez, un viaje iniciático a Ginebra, unos versos de las Geórgicas de Virgilio… Cualquier pretexto sirve al poeta asturiano para desencadenar la mirada retrospectiva hacia un pasado que se busca como razón última de quien se es en el presente y quien se aspira a ser en el futuro. Y esa indagación en el recuerdo, recurrente y multiforme, recorre la totalidad de estos poemas, a menudo elusivos y de trazo impresionista en el desarrollo de la anécdota, que la complicidad del lector siempre debe terminar de construir. Así sucede, por ejemplo, “En el rumbo de estos años”, el poema cuyos versos finales (“No elegiste un camino, pero fueron siempre firmes tus pasos en la niebla”) dan título al libro, o en “Por qué esta cerca el cielo”, el texto que, mezclando sutilmente planos temporales, cierra la primera sección. No es necesario más para que los versos nos cuenten una historia que en cada receptor será siempre la misma y distinta a la vez.

            La del conjunto del libro es una poesía esencialmente reflexiva que sigue los modelos retóricos más tradicionales en piezas como el soneto “Tan lejos como estamos” o el epigrama de cuño clásico “Nostos”. Pero destacan sobre todo los poemas en los que la reflexión adquiere un tono menor y más directo y coloquial, como “Lecciones” (donde “solo quien te escucha y duda / tiene algo valioso que decirte”, escribe) o “Al cabo de los años”, que glosa con acierto unos versos de Amalia Bautista. En este tipo de poema es donde Núñez mejor sabe encontrar la eficacia a través de la condensación y la desnudez retórica de quien sabe lo que quiere decir y lo dice en el poema. Con la autenticidad o la verdad de vida suficiente como para captar de inmediato en su efecto único y medido la atención del lector. A veces en una variedad más narrativa, como la que en el poema “Samanta” nos recuerda al Luis de Alberto de Cuenca que se dio a conocer en La caja de plata.

            El de Pablo Núñez es un lenguaje clasicista, emotivo sin exceso, que lo mismo podría haberse empleado un siglo atrás en un poema cernudiano que en nuestros días. Pero ni en licencias como el “mas” adversativo, ni en los abundantes nombres propios y citas literarias, perfectamente  naturalizados como parte de la experiencia vital del poeta, descubrimos nada artificioso ni impostado, sino más bien a un lector erudito que ha leído mucho y bien la tradición y ha decidido quedarse a vivir cómodamente en su eterna y válida sincronía. La de quien afirma que “conforme más sabemos de los grandes misterios / que cantaron los antiguos […] / más difícil resulta comprender / los detalles que nos hacen distintos”.

            A lo largo de todo el poemario, con la misma regularidad sostenida de su verso de ritmo endecasilábico, vemos también volver bajo diversas formas un tema elegíaco y central que es el de la infancia perdida, aquella “sencilla búsqueda de la perpetuidad” en la edad dorada en que parecía posible, antes de desaparecer aquel “espejo de luz” de la primera juventud que evocan los versos de “Opera prima”. Y la última clave de esa mirada retrospectiva y elegíaca la encontramos expresa en el anhelo de vuelta a la inocencia del último poema del libro, “Lo que el pájaro dijo al comenzar el año”, que curiosamente es la versión al castellano de un poema de C. S. Lewis, pero no deja por ello de ser también (y sin traición alguna al original) un poema de Pablo Núñez. Un poeta que, después de recorrer un buen trecho del camino de la madurez y tras lidiar con la niebla y con el barro de incertidumbres de su senda, vuelve la vista atrás con la mirada aún limpia de cinismo adulto y tan cargada de fe y de esperanza como para anunciarnos que, contra toda evidencia, “este año el verano se hará realidad”.

Tus pasos en la niebla (Renacimiento, 2020) | Pablo Núñez | 72 páginas | 9,90 €

admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *