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Garci, un típico escritor

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JOSÉ MANUEL LÓPEZ | Insert Coin no es un libro de relatos escrito por un director de cine. Porque José Luis Garci (Madrid, 1944) es, ante todo, y antes de todo, un escritor. Empezó su carrera publicando críticas de cine. Más tarde se dedicó a escribir guiones, por ejemplo, el del cortometraje, galardonado con un Emmy, La cabina, dirigido por Antonio Mercero en 1972. Paralelamente a su labor como guionista publicaba relatos de ciencia ficción en revistas de la época. Ya en esos textos se notaba la influencia que habían ejercido en él autores como Ray Bradbury, George Orwell, Fredric Brown o Jorge Luis Borges, pero también otros de un realismo más heterogéneo, como Chéjov o Somerset Maugham. Después vinieron sus escritos para radio, sus libros sobre el séptimo arte, como Beber de cine (Nickel Odeon, 1996) o Mirar de cine (Notorious, 2011), y, por supuesto, los guiones de sus películas, en colaboración con otros escritores como Horacio Valcárcel o José María González-Sinde. Una vida estrechamente ligada a la escritura, y a su vieja Olimpia (modelo Mónica), que le regaló su padre en 1965.

Los veinticinco relatos recopilados en este libro fueron escritos en diferentes momentos de su vida. Unos aparecieron en revistas, en algún libro o incluso fueron diseñados para ser leídos en radio. Por ello, y aunque pueda resultar sorprendente al seguidor del Garci director de cine, esta antología se caracteriza tanto por su variedad temática como por el estilo comercial – en el mejor sentido- y efectista de muchos de sus cuentos. En el prólogo, el autor deja claro cuál debe ser el principal objetivo de un escritor: “Estoy convencido de que SÉ AMENO fue el undécimo mandamiento que Jehová entregó a Moisés en el Sinaí”. Conocedor de los principios inherentes al género breve, muchos de los cuentos del madrileño parten de una idea original, novedosa y llamativa, que aporta la fuerza suficiente para que el resto del relato, escrito con solvencia, resulte gratificante. En esta línea encontramos uno de sus textos más populares, “La Gioconda está triste”, y también otros cuentos que parten de cierto extrañamiento -algo kafkiano- en la mirada del narrador hacia una realidad en principio trivial, como “Casita de muñecas” o “Una extraña condena”. “Un milímetro” o “Domingo de papá separado” también están escritos con el objetivo de golpear al lector con un final que le hará cuestionarse los cimientos más estables de su cotidianidad.

En otros textos notamos grabada a fuego la influencia de sus lecturas de ciencia ficción, eso sí, sin perder el tono nostálgico y crepuscular, como de fin de una época, al que nos tiene acostumbrado el director. “Mientras Venecia agoniza”, por ejemplo, compone un espléndido relato futurista sobre el día en que, finalmente, se hunde la ciudad de los canales. Conforme avanza el cuento, va adquiriendo la forma de un melancólico canto de amor hacia el arte y la cultura en general. También me gusta “Mnemos”, otro de los mejores textos del libro, en el que encontramos a una niña coja, seguramente homenaje al protagonista de Servidumbre humana, que sueña con un mundo paralelo al suyo.

Pero Insert Coin también contiene cuentos que en nada sorprenderán a los aficionados a su cine. En ellos encontramos la esencia de Garci: un observador nostálgico de la realidad, un romántico, capaz de extraer una triste mota de poesía de nuestro día a día más anodino. Textos originales, rebosantes de sensibilidad, no de sensiblería. Como “Aneurisma”, donde obsrvamos a un cirujano que, en medio de una operación cerebral a una niña, rememora al amor de su vida, o “Postal nocturna de Lisboa”, una bella elegía a la soledad más radical. Sin embargo, cuando el director de Volver a empezar se topa con el tópico de la Navidad, no puede reprimirse, y se regodea sin filtro alguno en el cenagoso lago de la nostalgia para contarnos al detalle cómo vivía él esas fiestas en su infancia. Y el resultado son relatos bastante similares y con poco interés, como “Vivir un cuento navideño” o “Los padres magos”.

El amor al séptimo arte también ha dejado huella, no podía ser de otra forma, en su literatura. Muchas de estas historias están protagonizadas por el personaje de Adam Blake, un malhumorado periodista americano. En el divertido relato “Mendigos Warner Bros”, el reportero, como Joel McCrea en Los viajes de Sullivan, intenta infiltrarse en el día a día a día de unos mendigos para realizar una crónica más realista sobre este fenómeno. Otros textos son un homenaje al ´Noir`, como “Gun Moll (A Hollywood Story)” o “¡Bang!”. Este último basado en el relato “Los asesinos”, de Hemingway, considerado por muchos el origen de la literatura negra americana.

Textos extensos, otros cercanos al microrrelato, ambientados en Nueva York, ciudades sureñas de EE.UU, Madrid, Venecia, en la posguerra, años veinte del pasado siglo, en un futuro más o menos cercano o “distópico”, con una temática más realista o al más puro estilo de la ciencia ficción… de todo, como en botica, podemos encontrar en estos relatos que, a pesar de su heterogeneidad, están inevitablemente vertebrados por una personalidad ten reconocible como la de José Luis Garci. Un tipo que ojea la realidad con una eterna mueca de tristeza y desasosiego. Alguien que se queda con el cine y con la literatura antes que con la propia vida. Un sentimental. Un típico escritor.

Insert Coin (Reino de Cordelia, 2018) de José Luis Garci / 192 páginas/ 17.95 €.

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