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La fenomenología de la ‘cullera’ de plata

 

Muerte de un ciudadano por encima de toda sospecha

Antonio-Prometeo Moya

Lengua de Trapo, 2012. Colección «Nueva Biblioteca»

ISBN: 978-84-8381-135-1

233 páginas

17 €

 

 

 

Fran G. Matute

Antonio-Prometeo Moya quizás sea uno de los autores más huidizos del panorama literario patrio. Como escritor, Antonio-Prometeo ha estado ausente durante décadas del mundo editorial. No obstante, su exquisita labor como traductor –John Fante, Hunter S. Thompson, Charles Bukowski, entre otros- lo ha mantenido ocupado hasta nuestros días.
Moya, como hijo de su tiempo que es, es un escritor fuertemente politizado y dicho compromiso se ha visto reflejado siempre en su obra. Así que no es de extrañar que su hibernación novelística se haya visto interrumpida por el momento de convulsión económica y política que estamos viviendo. Me imagino que para cualquiera con conciencia política y militante, la cual ha ejercido en sus años mozos, resulta muy complicado quedarse en casa con la que está cayendo. Así que en pocos años hemos visto a un Antonio-Prometeo Moya más activo que nunca editorialmente hablando y su obra iniciática se ha visto recuperada, como por ejemplo Retrato del fascista adolescente (1975) por parte de la editorial Berenice.
Ahora nos topamos con Muerte de un ciudadano por encima de toda sospecha, de sugerente título, atractiva portada inspirada en Saul Bass y editada por Lengua de Trapo, una editorial que por su indiosincrasia nos encaja perfectamente con la poética de la última novela de Moya, una astracanada muy seria, excelentemente parida, que ofrece un mosaico de la nueva burguesía catalana y sus relaciones con el nacionalismo que, casualidades de la vida, vuelve a la palestra mediática.
Tomando como excusa la investigación de una muerte múltiple -o dicho de otro modo, de un patriarca que aparentemente muere hasta cuatro veces en el mismo día- Moya teje la historia de la familia Pujol y aledaños. Una historia perfectamente extrapolable a tantas otras de familias emprendedoras que supieron arrimarse al sol que más calienta con el objetivo de amasar fortuna y poder formar parte de una burguesía cateta que sólo mira por el dinero y el qué dirán, todo construido gracias al esfuerzo ciclópeo de un hombre que supo proveer a su familia y a cuanto buitre se le acercó.
Como si del juego del Cluedo se tratara, Antonio-Prometeo Moya va insertando vivos retratos de todos los miembros del clan familiar y de todos los socios capitalistas y cooperadores necesarios (el médico de cabecera, el abogado encargado de lavar el dinero, el mayordomo, cómo no…) que construyeron el imperio empresarial de la familia Pujol. Y tomando como punto de partida la investigación periodística -en clave fenomenológica- de la extraña muerte del señor Puyol, Moya pinta un lienzo familiar y empresarial brillante, incisivo, divertidísimo y además excelentemente escrito.
Sugeríamos antes que esta novela, por su intencionalidad, encontraba acomodo en la línea editorial que bautizó Lengua de Trapo en sus inicios. Pues la literatura que ofrece Muerte de un ciudadano por encima de toda sospecha, con ese humor tan castizo y algo irreverente que recorre todas sus páginas, nos empareja a Moya más con autores de la generación de Rafael Reig, Antonio Orejudo o Román Piña -que iniciaron su andadura en la citada Lengua de Trapo- que con la suya propia. Y es que esta novela no deja de pertenecer al género negro si bien por sus venas circula un claro mensaje de crítica en clave política y social y es, en el fondo, una sátira de nuestro tiempo. Ahora que el nacionalismo regional vuelve a llamar a las puertas de la actualidad política, dense un paseo por las páginas de Muerte de un ciudadano por encima de toda sospecha, una novela necesaria que nos trae de vuelta a uno de los escritores más singulares e interesantes de este país antes conocido como España.

admin

2 comentarios

  1. ¿Y la novela no ha quedado rebasada por la realidad catalana, ahora que hay cierto divorcio entre políticos que quieren la independencia y la élite empresarial, dispuesta a sabotearla?
    El retrato del fascista adolescente marcó una época en la literatura española. Eran otros tiempos. Ahora a nadie le importa ni Prometeo-Moya ni la literatura.

  2. La novela habla de un clan familiar y su intrahistoria. La relación nacionalismo-burguesía se referencia a un pasado no muy lejano, pero no al presente, por lo que no creo que esté obsoleta.

    A nadie le importa ya Antonio-Prometeo, cierto, pero creo que ha facturado una obra magnífica y precisamente por eso -por la calidad de su literatura- es por lo que merece ser reconocido en este blog.

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