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‘Lost’ en La India

Delhi no está lejos

Ruskin Bond

Automática, 2012

ISBN: 978-84-1550-903-5

142 páginas

16,50 €

Traducción y prólogo de María López González

José Martínez Ros

Delhi no está lejos es una magnífica novela corta en la que, superficialmente, no ocurren demasiadas cosas, aunque en realidad sí pasa una, y muy importante, la vida. Ruskin Bond (1934), un escritor de singular destino (de padres ingleses, pero nacido y educado en la India, donde ha transcurrido prácticamente toda su vida, hasta el punto de haberse convertido en uno de los patriarcas de la literatura del subcontinente), nos describe certeramente a tres personajes, tres supervivientes que se refugian en sus sueños y su amistad, atrapados en un pequeño, asfixiante, ámbito que capta con exactitud y emoción: una pequeña ciudad de provincias en el norte de la India donde nada parece haber cambiado demasiado con el paso del régimen colonial a la independencia.
Creo que odio a las familias”, nos dice Arun, el narrador, un aspirante a escritor que malvive plagiando noveluchas de misterio a autores ingleses. “El sentimiento de seguridad, de interdependencia que transmiten me enfurece. Para todas las familias soy un intruso porque yo no tengo una. Un hombre sin familia es un descastado social”. Por esa razón, debido a su aislamiento y soledad en un ambiente limitado, los tres protagonistas acabarán construyendo su propia familia, un pequeño mundo privado, unidos por la fantasía de escapar hacia la gran ciudad más cercana, Delhi. Junto a Arunestá Suraj, un estudiante huérfano y enfermo que intenta prepararse para los exámenes oficiales sin morirse de hambre en el camino y Kamla, una joven y bondadosa prostituta vendida por sus propios padres.
El cuarto protagonista y, sin duda, el más importante, es esa diminuta ciudad que los aprisiona, mediocre, gris, con sus terratenientes, sus mendigos, sus habladurías y su sopor. En ciertos momentos, nos parece encontrarnos en una de esas películas neorrealistas del primer Visconti, De Sica o Juan Antonio Bardem -o en las primeras novelas de Ana María Matute o Alberto Moravia– en las que se expresaba el doloroso choque entre la resignación y el tedio diario y el deseo de huir tras un destino propio, pero al párrafo siguiente volvemos al corazón de la India eterna, con sus -desde nuestra óptica- extrañas ceremonias religiosas, donde todo se rige por el ritmo de los monzones.
Esa mezcla de universalidad y tradición es sólo uno de los encantos de esta novela, que además nos descubre a un gran narrador bastante desconocido lejos de su país. A destacar, igualmente, el excelente prólogo de María López González.

admin

2 comentarios

  1. En dos semanas tengo pensado viajar a Delhi, por lo que su reseña y la aparición de esta novela me han parecido especialmente oportunas. Su lectura puede ser una buena toma de contacto inicial con la ciudad. Gracias por sus servicios, Mr. Ros.ggg

  2. Para conocer -literariamente- la India actual, me parece especialmente oportuno la larga y magnífica novela de Vikram Chandra, Juegos Sagrados, una obra majestuosa y muy recomendable. Un cordial saludo

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