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Que pasen los títeres sin cabeza

191011 Crónicas de la vida que pasa

EDUARDO CRUZ ACILLONA | Fue en 1913 cuando el portugués Fernando Pessoa comenzó a escribir una suerte de autobiografía en forma de diario de su heterónimo Bernardo Soares. Allí cabían aforismos, pensamientos sobre temas tan variados como dispares, etc., conformando finalmente una suerte de retrato fragmentado pero completo de una personalidad en la que destaca una sólida cultura y una no menos contundente ironía. Seguro que les suena. Se tituló Libro del desasosiego y se convirtió, muchos años después, y tras la muerte de su autor, en una obra de referencia de las letras portuguesas.

En abril de 1915, dos años después, Pessoa comenzó a colaborar en el diario O Jornal con una columna de opinión a publicar cada tres días. El experimento le duró dos semanas mal contadas, cuando fue despedido por provocador. Crónicas de la vida que pasa, título de este libro y de la propia columna del periódico, reúne esas seis polémicas piezas así como dos más que nunca llegaron a ver la luz, además de los manuscritos de todas ellas, con sus correcciones y acotaciones al margen.

En la primera crónica, fechada el 5 de abril, ya saluda esta breve pero jugosa colaboración en el diario con una postura que nos recuerda al mejor Byron y al más ácido Wilde, y donde desprestigia la coherencia. “Ser coherente es una enfermedad” y una falta de educación, llega a decir, afirmando, con una enorme carga de irónica seguridad, que convicciones profundas “sólo las tienen los animales”, para terminar reivindicando la estética, la belleza y la elegancia como grados muy superiores a la política, la religión y la vida social.

En otro artículo se queja del exceso de disciplina que muestra el carácter portugués, equiparándolo al del pueblo alemán, donde las responsabilidades “son siempre de la sexta persona en un caso donde sólo intervienen cinco”, y animando a la juventud a construir una suerte de anarquía portuguesa.

Lo mismo sucede con el exceso de imaginación de sus conciudadanos. Y más concretamente, el de “esos literatos modernos” de la época. La solución para ese problema también la aporta Pessoa en el artículo: “educar a las nuevas generaciones en el sueño, en la fantasía, en el culto prolijo y enfermizo de la vida interior”.

Y es al llegar al sexto artículo, el que publica el 21 de abril, cuando se desata la tormenta. En él, y con la excusa de la creación de la Asociación de Clase de los Monárquicos, utiliza como incisiva e hiriente metáfora la impericia y mal hacer de los “chauffeurs”, los chóferes, arrastrada desde la creación de la industria automovilística, lo que le sirve para arremeter, sin solución de continuidad, contra los directores de los diarios portugueses afines a la monarquía del momento. Esa lúcida e histriónica diatriba le sirvió para no volver a publicar ningún artículo más en el O Jornal, diario que, por dos días consecutivos, el 22 y el 23 de abril, tuvo que pedir disculpas a sus lectores, publicando, incluso, la encendida carta dirigida al director por parte del colectivo de ofendidos “chauffeurs”.

De los artículos aquí reunidos podrían extraerse frases que funcionarían perfectamente como aforismos o, para ser más exactos, como bombas de relojería: “No nos dejemos sugestionar, únicamente, por la verdad”, “Un traidor es, simplemente, un individualista”, “Los argumentos son, casi siempre, más verdaderos que los hechos”, “La fama es un vulgarismo”…

Pessoa ya muestra aquí su querencia hacia el desasosiego, aunque en este caso concreto sea probablemente impostado o, incluso, línea de salida y trampolín para la creación y posterior nacimiento de una de sus múltiples personalidades. Como él mismo reconoce en uno de los párrafos eliminados de un artículo, pero incluido como información adicional al final del volumen, posee “la cualidad de presentar argumentos para defender todas las teorías, incluso las más absurdas”, lo que, como resumen general del libro, es bastante ajustado.

Un libro, en definitiva, tan pequeño de tamaño como grande de calado. Si le gustan los títeres sin cabeza y la inteligencia a raudales, no deje de leerlo.

Crónicas de la vida que pasa (Hermida Editores, 2019) | Fernando Pessoa | 136 pags. | 12,90€ | Traducción de Juan Carlos Postigo Ríos

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