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Arte de dar porrazos

ALEJANDRO LUQUE | Alguna vez imaginé una colección de libros en la que reconocidos autores hablaran de sus pasiones al margen de la literatura. Por ejemplo, de los deportes que los hacen sudar gozosamente, o de las tareas del hogar que los absorben, como la cocina o la jardinería. En dicho catálogo habría, sin duda, muchos músicos. Para la batería, que es mi instrumento favorito desde niño, había barajado un par de nombres. Pero Ce Santiago se me ha adelantado.

Aunque es gaditano, nunca me he encontrado en persona con este traductor de larga experiencia, conocido también como narrador gracias a una buena novela como El mar indemostrable. Pero ni en los ambientes musicales ni en los círculos literarios de Cádiz se han cruzado nuestros caminos. Da igual: nos une el origen común y el culto a la batería. Si usted, lector, no se identifica con ninguna de estas cosas, confíe al menos en el amor a las letras para entrar en este libro.

Ce Santiago descubrió temprano su vocación musical, y el arte de dar porrazos, como lo definió alguien, le sedujo irremediablemente. En este Mester de batería ha querido bucear en esa atracción que muchos sentimos hacia el instrumento, ensayando una suerte de metafísica de los tambores que se mezcla con el conocimiento de su historia, la confesión personal y la declaración de amor a sus creadores e intérpretes notables, todo ello discurriendo sobre el papel como esos solos que poseen la frescura de la improvisación, del discurso a vuelapluma, pero que son fruto de un estudio y una reflexión muy concienzudas.

Siempre he defendido la idea de que, a diferencia de otros instrumentos que requieren un esfuerzo notable antes de arrancar una primera nota limpia, como el violín o el saxofón, la batería y la percusión en general son tremendamente hospitalarios. Cualquiera puede hacerlos sonar a la primera. Y, en contra de los que opinan que carecen de ritmo, se trata de un atributo que poseemos todos los seres vivos: vivimos en el tiempo y nuestro cuerpo lo marca a través de los latidos del corazón. El propio Ce Santiago lo explica mejor: “De ritmo solo carece lo muerto”.

Impecable desde el punto de vista formal, poético y pedagógico a la vez, Mester de batería es un libro que invita a más de una lectura, y desde luego a tomar nota de nombres citados y buscarlos en Youtube o en cualquier otro abrevadero de internet. Pero también podemos prescindir de referencias concretas y abandonarnos a los fraseos de Ce Santiago, a sus acentos bien dados, a las dinámicas de un texto que también puede hablar con quien nunca haya agarrado unas baquetas, aunque gustará más a quienes sí lo hayan hecho.  

Porque se trata, también, de un libro que invita a interrumpir la lectura y volver sobre la batería, sentir cómo nuestras manos vuelan sobre ella, cómo la tríada de ritmo, cuerpo e instrumento revalidan su vieja comunión. Miren, como este paradiddle de Stanton Moore (LLRL-RLRR) con que remato la reseña. 

Mester de batería. La tríada en el texto (H&O Editorial, 2023) | Ce Santiago | 106 páginas | 13.90 euros

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