1

Ciudades, sueños y miedos

JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ VÁZQUEZ | José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, Badajoz, 1950) tiene una dilatada trayectoria creativa que ha compaginado con su labor docente y filológica. Es autor de más de un centenar de obras tanto en verso como en prosa, muchas de las cuales han recibido prestigiosos galardones literarios. Entre los premios de poesía debemos destacar el premio Juan Ramón Jiménez, Ciudad de Irún, Claudio Rodríguez, Ciudad de Badajoz, José Hierro, Blas de Otero, Ricardo Molina, González Lama, Ciudad de Burgos, Manuel Alcántar, Leonor de Poesía entre otros. Su narrativa también ha sido reconocida en con los premios Ateneo de Valladolid, Azorín, Blasco Ibáñez, Felipe Trigo, Ciudad de Salamanca… Por su novela Las manzanas de Erasmo (2011), novela de contenido histórico, fue Premio de la Crítica Andaluza. Además, también ha realizado incursiones en la literatura juvenil y sus obras han sido reconocidas con los premios de literatura juvenil Jaén, Edelvives o Banco Mundial del Libro en Venezuela. También ha dedicado sus esfuerzos a la literatura dramática con su texto Las Pantarujas (2006), premio Barahona de Soto de Lucena.

Y aunque un listado de premios pudiera parecer un excesivo panegírico del autor, en el caso de Ramírez Lozano es muestra y reflejo de una trayectoria original y personalísima en el panorama de las letras españolas que se inició con el lejano poemario de 1974 Canciones a Cara y Cruz. Antes de centrarnos en La rosa cúbica, I Premio de Poesía Generación del 27 del Ateneo de Sevilla y publicado juntamente con la Diputación Provincial de Sevilla, debemos detenernos en una cualidad que generalmente es objeto de menosprecio por parte de la crítica habitual y es el sentido del humor en las obras literarias. Es necesario subrayar que Ramírez Lozano posee una mirada tierna, precisa, diferente de la realidad que le rodea y se plasma en muchos de sus poemas. Pero el humor también está presente en muchas de sus obras como ocurre en El capirote púrpura una visión satírica y costumbrista de Sevilla y junto al humor el ingenio de El crimen de Ampurio Pinto que enlaza con la mejor tradición literaria de lo insólito, lo fantástico, lo legendario. En esta línea de la literatura de lo sorprendente también podemos señalar su novela más conocida Gárgola con la que en 1986 fue candidato al Premio Nacional de Novela.

La rosa cúbica, que evoca necesariamente a la revista Barcelona de nombre semejante Rosa cúbica, es un libro que recorre ciudades ficticias, pero existentes en algunas ocasiones como ocurre con el poema “Corintia”. Las veinticinco ciudades mágicas que dan nombre a cada poema nos trasladan a un tiempo pasado (son nombres de ciudades con claras reminiscencias griegas o clásicas): Cytia, Nisia, Padierna…, o tal vez nos trasladan al tiempo eterno del poema. La memoria y su reverso el olvido, la fragilidad, el tiempo, el eterno retorno (“el olvido devasta // cada noche su nombre” expresará en un poema) son temas recurrentes en el poemario.

Será el hombre quien ocupe el centro de estos poemas con sus miedos reconocibles a la muerte:

En efecto, la Muerte agradecida,

lo perdonó, pero no pudo

cumplir las horas todas de aquel día,

huérfano de la mano relojera

que le daba vida

“Antica”.

O el poema “Maturana” donde la muerte se vuelve a personalizar conformando la realidad más cierta de los hombres:

La Muerte lo consiente

por la misericordia

de dar a las especies

la ocasión que los dioses le negaran.

Pero no solo la muerte está presente en estos versos; una muerte que nos permite comprender la vida, sin embargo. Así aparecen los males que el hombre se provoca a sí mismo en una enseñanza inútil, expresada por medio de una atrevida paradoja, a lo largo de los siglos:

Pero nada hay sagrado que no pueda

corromper la codicia

maldita de los hombres

“Nisia”;

Se refleja asimismo el adocenamiento constante y aceptado por el hombre que impide la libertad beneficiando a dioses y a poderosos:

La suma perfección de estos insectos

su laboriosidad

la excelente virtud de su república

“Ciria”

La construcción del libro es impecable. El domino del verso como materia constructiva que tiene José Antonio Ramírez Lozano se hace patente, una vez más, en este último libro. El verso se despoja de lo superfluo para centrarse en la importancia del ritmo, de la cadencia que va marcando el devenir del poema. Es un verso corto, medido, rotundo que se introduce en el contenido del poema y fabrica al mismo tiempo el sentido de este. La imagen poética está presente en todo el libro. Su construcción metafórica es esencial para entender los poemas de un libro elaborado con alegorías y personificaciones de las ciudades-temores-sueños descritos en ellos.

Recorremos a través de estos versos ciudades fantasmagóricas dominadas por unos seres impasibles que somos los mismos hombres. Las ciudades se convierten en lugares mágicos que se prestan a la contemplación del ser humano y sirven para reflejar sus miedos y sus deseos insatisfechos. La ciudad se convierte en metáfora de la vida y del hombre:

Ciudad, flor o palabra

que te niega ese sueño

con que un día la soñaste

“Margarida”

La escritura se convierte en la realidad para el poeta que crea el mundo: “Esta ciudad no tiene otros cimientos // que su palabra escrita”. Es un mundo eterno que procede del pasado y se dirige a un futuro incierto como el propio hombre dominado por miedo y anhelos.

La rosa cúbica (Servicio de Publicaciones de la Diputación de Sevilla, 2025) | José Antonio Ramírez Lozano | I Premio de Poesía Generación del 27 del Ateneo de Sevilla | 71 páginas | 6 euros.

admin

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *