
EDUARDO CRUZ ACILLONA | Carmen Moreno, quien la conoce lo sabe, es un animal literario, dicho en el mejor sentido posible de la expresión. Más allá de su trayectoria como autora, atesora los títulos de animadora (o debería decir “agitadora”?) sociocultural, editora (Cazador de Ratas) y librera (La Ratonera y La Maga, ambos establecimientos abiertos en su Cádiz natal). Le faltaría su trabajo como distribuidora, algo que me consta que aún no ha descartado. Y como autora, no podía ser de otra manera, viene tocando todos los palos posibles: novela, relato, ensayo, poesía… Y todos dentro de un compromiso social en el que la mujer y el colectivo LGTBI cobran singular protagonismo. Muestra de ello son sus últimas publicaciones.
En 2022, Algaida le publica Los caballeros las prefieren muertas, una suerte de biografía de Norma Jeane, alias Marilyn Monroe contada desde el punto de vista de todos los hombres que pasaron por su vida, un libro que, de haberse publicado en Estados Unidos, ya habría obtenido ventas millonarias.
En 2024, es la editorial Almuzara la que publica su ensayo La copla queer. Con el subtítulo De los fenicios hasta Rocío Jurado, realiza un estudio pormenorizado sobre cómo la canción popular ha influido en el desarrollo, avance y reconocimiento del movimiento gay, señalando el peso de la responsabilidad, y su agradecimiento, en las folclóricas de nuestros días y su manifiesta y pública complicidad con dicho colectivo.
Y en un camino cargado de coherencia llegamos a este 2025 de la mano de la más grande, Rocío Jurado, y a la publicación del poemario Punto de partida, un título que proviene de la canción que Juan Pardo escribió para la chipionera y que muy pronto se convirtió en un himno, uno más, de su repertorio:
“Y me enfrento por las noches
A una cama muy vacía
Y la lleno con historias
Aventuras y malicias
Luego viene tu recuerdo
Y su canción de despedida
Y me encuentro noche a noche
En el punto de partida”.
La copla no sólo le sirve a la poeta como inspiración sino que, en un paso más allá, adopta los versos de la canción como sucesivos títulos de sus poemas, dotándolos de esta manera de una doble fuerza simbólica.Y desde ese punto de partida, se sumerge en un mundo interior que convierte, por la vía de las emociones más profundas y sinceras, en universal.
Así, se revela contra lo preestablecido (“A ella le dijeron de la suerte / que la hostiga / por ser mujer, / pensamiento huidizo. / Le negaron el sexo / y la identidad propia”), reivindica, siempre presente en sus textos el espíritu de Virginia Woolf, su espacio en el mundo (“Que amanezca mejor / cuando tú y yo queramos. / Fundaré el país de los pájaros / para que no tengamos prisa / por volar atravesando / cristales, países o este esternón / podrido”) y su derecho a vivir a su manera (“Atreverse. / El inicio es el cero, / aquello que somos / con o sin ropa, / sin piel ni uñas / ni siquiera los sueños, / empezar es despojarse de uno mismo / y perseguirnos”).
El poemario se viste de bata de cola, con mantón arcoíris, y despliega toda su fuerza contra los convencionalismos con un lirismo honesto, apabullante en ocasiones y reflexivo en la mayoría. Un poemario que se muestra al lector con la fuerza de las manos y las carnes abiertas de par en par. Un poemario como una ola.
Punto de partida (Cazador, 2025) | Carmen Moreno | 84 páginas | 10 euros