
EDUARDO CRUZ ACILLONA | Decíamos ayer…
Quienes hayan leído la reseña sobre el libro Yo, Umbral, pueden saltarse este primer párrafo. Para el resto, comenzaremos diciendo que El corazón y la luna es, como el mencionado, un segundo libro recopilatorio de una selección de artículos en Jano, una revista dirigida exclusivamente a médicos y a otros profesionales del sector sanitario que sólo se adquiría por suscripción.
Y ya para todos:
El corazón y la luna, con edición a cargo del médico y escritor Ricardo Álamo, llama la atención ya desde el propio título, tan acertado como poético y que nos lleva, en primer lugar, a Federico García Lorca (“El que quiere arañar la luna, se arañará el corazón”). Y en segundo, al propio Umbral y a su imprescindible obra cumbre Mortal y Rosa. Dos conceptos, “corazón” y “mortal”, que entroncan directamente con el mundo médico, a la vez que los cuatro nombres nos llevan al mundo lírico, a la poesía más pura. Un resumen hiperbreve de lo que el lector va a encontrar en los artículos de este libro. Unos artículos divididos en dos bloques diferenciados: Medicina y Literatura y otras artes.
En el primer bloque, su contenido ya lo adelanta el autor en uno de los primeros artículos: “En esta revista de médicos me gusta pasarme consulta a mí mismo, me ha gustado siempre (soy socio fundador), por si algún profesional me lee y me echa una mano, y, mayormente, porque el contexto se le impone a uno, y uno ha procurado siempre, periodísticamente, adecuarse al contexto”.
Y el contexto de Umbral tiene que ver con una perenne hipocondría que arrastra desde el padecimiento de una tuberculosis temprana, que condiciona de por vida su relación con la enfermedad, así como, más adelante, y más determinante, el fallecimiento de su hijo por culpa de una leucemia.
En estos artículos interpela a los médicos, cuestiona sus fortalezas físicas, su mala salud de hierro… Y convierte síntomas en metáforas, dolores en argumentos y molestias en excusas para seguir narrando su mundo más íntimo.
Tiene que ser el director de la revista quien le anime a hablar de lo suyo, de literatura, de obras y autores, de filias y fobias artísticas. Él recoge el guante y el resultado es el segundo bloque de este libro, donde dirige su mirada y su pluma a ese parnaso literario que le acompañó siempre: Delibes, CJC (alias Camilo José Cela), Valle Inclán, el sempìterno Proust, etc.., ofreciéndonos lecciones magistrales en pequeñas píldoras o grageas (por recordar que de una revista médica se trata) y que convalidan varios cursos intensivos de literatura comparada.
Y así, artículo a artículo, tanto en este tomo como en el ya reseñado Yo, Umbral, “traiciona” a Heidegger cuando dijo que el hombre “es un ser de lejanías” (título que utiliza para una de sus novelas) y se convierte para el lector en un ser de cercanías, en un hombre que ve la vida a pie de calle y no desde los pedestales de la actualidad narrada con inmediatez.
Una vez más, y como decíamos ayer, una buena noticia este libro para todos, y, sobre todo, para los que piensan que Francisco Umbral falleció en agosto de 2007.
El corazón y la luna (Renacimiento, 2025) | Francisco Umbral | 312 páginas | 19,90 euros