
EDUARDO CRUZ ACILLONA | Lo he contado una y mil veces, pero nunca aquí: yo le metí un gol de penalti a Iribar.
Acababa de cumplir once años y pasaba el verano, como siempre, en Bermeo. Mi tío, encargado, entre otras muchas cosas, de reponer las redes de las porterías de Lezama y de San Mamés para el Athletic Club, nos propuso aquel año a mi primo y a mí acompañarle en tan importante misión. Nos faltó tiempo para enfundarnos la camiseta de nuestro equipo del alma y subirnos al camión. Cuando llegamos a Lezama, un encargado nos enseñó todas las instalaciones, ríete tú de Disneyland París, y, mientras ellos se dedicaban a los negocios, a nosotros nos dieron un balón y nos dejaron en el campo de hierba artificial cubierto. Y allí, mientras chutábamos y corríamos, por una puerta lateral apareció Iribar. Nuestro ídolo. Alto, elegante, con un chándal negro. Nos vio, se acercó, nos saludó y se puso a dar toques al balón con nosotros, que a esas alturas ya éramos incapaces de bajarnos de la nube. Nos propuso tirarle unos penaltis. Y allí que me fui yo al punto blanco de los once metros y él bajo los palos. Me preparé, corrí hacia el balón y le di tal punterazo que éste, con la fuerza de mis once años recién cumplidos, salió despedido de mi bota muy flojo y al centro de la portería. Iribar, por su parte, pegó una impresionante estirada hacia el poste derecho lo que permitió que el balón entrara mansamente en la portería para abrazarse con las redes de mi tío. Iribar se levantó, me dio la mano y la enhorabuena, y yo no me quité la sonrisa de la cara en todo el verano.
Con el tiempo pude colocar en su lugar el gesto de Iribar, que no fue otro que el de hacerme feliz. Sin ninguna necesidad y con una generosidad enorme. Y fue entonces cuando me di cuenta realmente de lo que significa aquella camiseta de rayas rojas y blancas. Era el símbolo de pertenencia a un mismo sentimiento, a una familia. Aquello era mucho más que fútbol, era la vida en estado puro.
Y eso es, ni más ni menos, y ya me dejo de recuerdos, el libro de Galder Reguera: una recopilación de artículos que ha venido escribiendo en los últimos años en los diarios AS y El País y que versan sobre fútbol, sí, pero sobre todo tratan de la vida, de la relación con los hijos, con los amigos, del orgullo y del aprendizaje, del amor y de la ausencia de seres queridos, del respeto al contrario y de las ganas de cumplir no años sino temporadas.
Galder Reguera es filósofo y escritor, y trabaja en uno de los mejores sitios que Linkedin pueda imaginar: la Fundación Athletic Club. Además, forma parte de la plantilla de un ilustre equipo de escritores y periodistas culturales, de nombre La Cervantina, que juega partidos internacionales en cuanto se presenta la ocasión (contra Alemania, mismamente, durante la Feria del Libro de Francfort)
Y con ese bagaje profesional, en cada artículo se hace con el balón en el área pequeña de la honestidad, corre la banda de la memoria, centra al punto donde se concentran los sentimientos más profundos y remata a la portería de las emociones. Sus jugadas, sus artículos, siempre terminan en gol, porque jugar con el corazón abierto de par en par no puede tener otro resultado. Así, convierte el deporte rey en lección de vida, como en su día hicieran Albert Camus (portero en sus años jóvenes), Eduardo Galeano o El Negro, alias Roberto Fontanarrosa. Incluso Chillida, que jugó bajo los palos en la Real Sociedad, usó el fútbol para desarrollar sus teorías sobre la perspectiva o el vacío existente entre los dos postes y el larguero.
Da igual si a usted le gusta o no el fútbol para leer este libro. Porque en él va a encontrar la vida a raudales y va a salir de él siendo mejor persona. Se dará cuenta de que Peter Handke no tenía razón cuando tituló uno de sus libros como La soledad del portero ante el penalti y entenderá perfectamente por qué los hinchas lucimos orgullosos nuestras bufandas incluso en verano y por qué esa camiseta con escudo que nos regalaron cuando éramos pequeños, no nos la quitamos ya el resto de nuestra vida.
Por qué el fútbol (GeoPlaneta, 2025) | Galder Reguera | 256 páginas | 16,90 euros