
LUIS ANTONIO SIERRA | Cuando estudiaba en la Facultad de Letras de Granada, un compañero de clase – y sin embargo amigo – tenía la costumbre de ir anotando en una especie de diccionario particular las palabras que iba encontrando en sus lecturas. En cierta manera, este hábito tenía su sentido ya que estudiábamos filología inglesa y estas anotaciones podían ser de cierta utilidad de cara a ampliar nuestro vocabulario en la lengua de Shakespeare. Sin embargo, este compañero, además de anotar solo el significado de la palabra en cuestión, añadía comentarios sobre su uso y contexto, algo que iba más allá del mero aprendizaje léxico. No sé de dónde sacó la idea o cómo llegó a la confección de su personal diccionario inglés-español, pero podría haberse inspirado perfectamente en la labor que durante más de década y media realizó María Moliner. O simplemente fue casualidad y, por darle un poco de romanticismo a la idea de mi amigo, quiero pensar que su fuente de inspiración fue la gran filóloga maña. Sea como fuere, algunos años después de acabar la carrera supe que su tesis doctoral versó sobre lexicografía.
Quien sí ha convertido recientemente a María Moliner en su inspiración, en su musa creativa ha sido Andrés Neuman, que nos regala Hasta que empieza a brillar, una novela biográfica (o biografía novelada) sobre la creadora del archiconocido Diccionario del uso del español. La vuelta de Neuman a la narración larga tras un paréntesis – que se nos ha hecho igualmente largo – es una muy buena noticia para las letras hispanas. Y regresa con una novela fresca, muy bien estructurada, ágil, sencilla y con un lenguaje artesanalmente pulido. Por otro lado, hay que agradecer al autor que haya rescatado de la historia a una mujer tan importante para la comunidad hispanohablante y de la que el común de los mortales apenas sabe nada y hasta se pregunta por qué algunos colegios públicos – pocos – que salpican la geografía nacional llevan su nombre. Este acto político y feminista de reivindicación de la figura de María Moliner que hace Neuman era necesario para seguir sacando paulatinamente del ostracismo patriarcal a tantas y tantas mujeres que la historia oficial ha opacado. Es verdad que en el mundo académico podemos encontrar textos que reivindican y reconocen la figura de la creadora del Diccionario del uso del español; aun así, siguen siendo proporcionalmente pocos todavía si los comparamos con toda la literatura escrita y los sesudos ensayos dedicados a hombres de incluso menor valía que ella. Afortunadamente, la tendencia actual se inclina hacia la reivindicación de mujeres como María Moliner tanto en el ámbito académico como en el de la cultura popular. Esperemos que la ola reaccionaria que llevamos sufriendo desde hace años no dé al traste con este trabajo.
Por otro lado, debemos agradecer a Neuman – otra vez – que haya escogido la narración biográfica para visualizar la verdadera dimensión de esta mujer. Y es que Moliner fue mucho, muchísimo más que la autora del Diccionario. Entre otras cosas, fue de las primeras mujeres en obtener un título universitario allá por 1921, así como la primera en impartir clase en la Universidad de Murcia en 1924. Pero, desde luego, lo más relevante de Moliner fue su actividad política durante los años de la segunda República y la guerra civil, sin duda, influida por la educación que recibió en la Institución Libre de Enseñanza. María Moliner fue una de las personas impulsoras y más comprometidas con el exitoso proyecto de las Misiones Pedagógicas. Gracias a ella y a sus colaboradores se consiguió la creación de una biblioteca pública en cada pueblo de España, por remoto que fuera. Por desgracia, tras el triunfo del fascismo en la guerra civil su proyecto cayó en el olvido y ella sería depurada como consecuencia de su actividad política durante esos años.
En definitiva, Hasta que empieza a brillar supone, como apuntábamos más arriba, un acto de reivindicación, un necesario ejercicio político – la literatura es también eso – y, por lo tanto, una necesidad que hay que disfrutar. Y por poner un “pero” a la novela: los cambios en la grafía en ciertos momentos dificultan la lectura para quienes ya empiezan a tener goteras en su capacidad visual. Un consejo para editores y autor: si es necesario cambiar esa grafía, en futuras ediciones intenten hacerla con un tamaño, grosor o intensidad accesible para todos los públicos. Gracias.
Hasta que empieza a brillar (Alfaguara, 2025) | Andrés Neuman | 296 páginas | 18,95 euros