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El libro que tiene que leer todo votante de Vox (y también del PP, o de Junts, ¿por qué no?)

LUIS ANTONIO SIERRA | Entre 1999 y 2001 tuve la suerte de trabajar como profesor visitante en un High School de la Tejas más profunda – ahí queda el pleonasmo –, en concreto en la localidad de Jacksonville, en la que vivían alrededor de 14.000 almas que acudían a sus nada más y nada menos que 30 iglesias de distintas confesiones, colores y sabores. De entre esta población, aproximadamente un treinta por ciento era de origen latino, mayoritariamente mejicano, aunque también había salvadoreños, hondureños, costarricenses, etc. Y de estos migrantes, un buen número de ellos había accedido a los Estados Unidos de manera irregular. En esos años se les conocía con el apelativo de “espaldas mojadas” en alusión a que muchos llegaban a los Estados Unidos cruzando el río Bravo o río Grande, dependiendo de la orilla desde donde nos situemos. Quienes no cruzaban por allí, lo hacían después de recorrer kilómetros y kilómetros de desierto poniendo en riesgo sus vidas; de hecho, son incontables las personas que se tragaron las aguas del río Grande o las arenas del desierto de Sonora y no llegaron a cumplir su sueño de llegar a la supuesta tierra de la libertad y las oportunidades. A algunos de los que llegaron y se asentaron en Jacksonville les di clase o los traté en el día a día de esta localidad situada en lo que se conoce como “el cinturón de la Biblia”. Las historias que algunos contaban ponían los pelos de punta, sobre todo para quien, como yo, había emigrado allí con el respaldo del gobierno de su país, con su visado en regla y con el beneplácito, of course, del distrito escolar de Jacksonville, Tejas.

Con lo dicho, el ávido lector podrá imaginarse la temática del libro del que vamos a hablar: Solito, de Javier Zamora. Efectivamente, lo que Zamora nos va a contar de manera muy solvente es la peripecia de un niño de corta edad para encontrarse en los Estados Unidos con sus padres, emigrados políticos como consecuencia de la guerra civil en El Salvador. Los cinco mil kilómetros que aproximadamente hay desde su localidad natal, La Herradura, hasta Tucson (Arizona) reflejan su experiencia, pero también la de cientos de miles, si no millones, de personas que han hecho – y siguen haciendo a pesar de Trump – el camino de la emigración de la mano de coyotes o polleros que, como ya hemos mencionado, no siempre los llevarán a buen puerto, bien sea por el abandono que pueden sufrir por parte de sus guías, el engaño, la explotación, o por que sean interceptados por la “Migra”, la guardia fronteriza norteamericana.

Esta epopeya contemporánea que es Solito es fiel reflejo de una de las funciones más importantes de la literatura, esto es, la de arma ideológica. Entendemos que este libro va mucho más allá del mero entretenimiento. Nos sitúa en un plano en el que al lector se le supone un posicionamiento activo respecto al drama de la emigración. A través de un estilo sencillo, ágil y muy verosímil gracias al uso de un lenguaje pegado a la tierra – gran trabajo, por cierto, de traducción –, Zamora nos pone frente a unos personajes con los que hay que empatizar sí o sí, unas personas que afrontan una emigración obligada por cuestiones tan determinantes como la pobreza o la persecución política, unos individuos que persiguen el sueño – truncado en muchas ocasiones – de vivir en paz y tener sus necesidades cubiertas, gentes que no cruzan la frontera para delinquir, violar o matar, sino para trabajar y, de nuevo, vivir en paz.

Gracias a esta literatura sin alharacas ni florituras se puede llegar a un público amplio, no necesariamente versado en conceptos filológicos o de alta literatura. Y esto está muy bien porque de esta manera se podría alcanzar, por ejemplo, a toda esa turbamulta de cafres – no se me ocurre un apelativo mejor – que votan a la ultraderecha o la derecha extrema. Si estos individuos se alejaran de las mentiras – fake news las llaman ahora – que sus líderes vomitan día sí y día también y se acercaran a este libro escrito desde la sinceridad y la realidad de miles y miles de personas en todo el mundo, se verían en la tesitura de reflexionar y pensar un poco sobre lo leído, entender cuál es la realidad y quizás modificar su manera de percibir al otro, al foráneo, al emigrante quien, al fin y al cabo, no dejar de ser alguien como ellos que no viene a robarle nada, ni a violentarle, ni nada que se le parezca. Lo malo de todo este asunto, me temo, es que es complicado que esta gente, estos votantes de Vox y del PP tengan la inquietud suficiente como para ponerse delante de un libro, leerlo y empatizar con la historia. No sé, lo mismo se les puede “engañar” de alguna manera para que cojan este libro.

Solito. (Random House, 2024) | Javier Zamora | Traducción de José García Escobar | 464 páginas | 22,70 euros.

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