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Finnegans Wake

JOSÉ MARÍA MORAGA | Grandes sorpresas nos deparan en ocasiones las Vacas Sagradas de nuestras letras o de las letras extranjeras, bien publicando material bajo pseudónimo o en forma de obra póstuma. En ambos casos la probable razón sea que estas páginas “ocultas” o desconocidas se alejan del estilo, tono o género normalmente cultivado por el autor, no queriendo asociar a ellas el nombre con el que ya se han granjeado un reconocimiento.

El caso de Finnegans Wake y James Joyce podría ser uno de los arriba señalados, si no fuera porque entre 1924 y 1939 el novelista irlandés sí llegó a publicar una obra con dicho título: un pomposo poema con pretensión totalizadora de la literatura y de todos los saberes del mundo. Tras aparecer ciertos fragmentos como Work in Progress, Joyce bautizó el poema The Boring Bore, ingenioso juego de palabras en torno a la polisemia del lexema inglés “bore” (véanse el diccionario de Oxford o el Merriam-Webster para más datos).

Gracias a una titánica labor filológica que merecería un artículo aparte, la profesora Helen B. Mary del University College de Dublín ha logrado lo que no logró ni Richard Ellmann, restituir al canon joyceano el libro que el antiguo pupilo jesuita escribió y tituló originalmente Finnegans Wake, y que pretendía dar a la imprenta en 1941 a modo de testamento literario y retractación de toda su anterior (y farragosa) obra. Lamentablemente, no hubo ocasión para la palinodia: debido a un incomprensible error de los editores Faber and Faber, el título se había utilizado ya para nombrar la edición definitiva del poema de 1939 y además el escritor falleció en enero de aquel año 41.

¿En qué consiste entonces el genuino Finnegans Wake? Se trata de una deslumbrante novela cómica, traducida ahora certeramente como Tras la estela de Finnegan, que narra las peripecias de un señorito tarambana irlandés que acude a estudiar a la universidad de Cambridge junto a su sirviente. Humphrey Chimpden Earwicker (que así se llama el petimetre) es un jovenzuelo vacío de mollera que ocupa sus horas entre las apuestas deportivas y las bebidas alcohólicas, requiriendo a menudo la asistencia de Finnegan, su sagaz ayuda de cámara (“gentleman’s gentleman” escribe James Joyce) para arreglar los desaguisados que provoca. Por imposición de una de sus feroces tías viudas, el joven Earwicker se ve obligado a estudiar lenguas clásicas y hacerse un hombre de provecho so pena de quedar desheredado.

En el campus de Cambridge, Humphrey se verá envuelto en mil y una aventuras disparatadas junto a sus compinches igualmente botarates Shem y Shaun y trabará amistad con la pizpireta Issy, que se convierte en su confidente. Pero si una figura femenina destaca en Finnegans Wake es el personaje de Anna Livia Plurabelle, estudiante aristócrata aplicada y disciplinada que se enamora de Humphrey exclusivamente por lo bien que le quedan los trajes. Anna Livia (o “Livy”) tratará por todos los medios de obtener de Earwick un compromiso matrimonial, hasta el punto de que serán necesarias las más sutiles artimañas del avispado Finnegan (ávido lector de John Locke en sus ratos libres) para eximirlo de todas las obligaciones adquiridas ante su involuntaria prometida.

A lo largo de toda la novela, el autor de Ulises hace gala de un finísimo olfato para los mecanismos de la comicidad; la sátira, la parodia, los juegos de palabras, los equívocos…se suceden en una deliciosa comedia de costumbres que pone en solfa a la alta sociedad británica de principios del siglo XX. Por usar un anglicismo, la mente da vueltas al imaginar la hilarante obra que James Joyce hubiera podido legar a la posteridad, pues no cabe duda de que el señorito Earwick y su fiel Finnegan darían para una serie de decenas de novelas. Es una lástima que Joyce sólo sea conocido por sus indigestos libros de tema irlandés, mas como buenos lectores es nuestro deber congratularnos ante la publicación de tamaña joya, hacernos eco de ella y salir corriendo a leerla. Sí.

Finnegans Wake (Faber & Faber Limited) | James Joyce | 640 páginas | 63 euros

admin

2 comentarios

  1. ¿Qué es esto? ¿De qué están hablando? ¿Es un chiste o una parodia o una puntada para aumentar el acervo de fake news que en el mundo han sido? Digo, EVIDENTEMENTE, pero ¿POR QUÉ?

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