
EDUARDO CRUZ ACILLONA | Hablar de Javier Mije es hacerlo de un escritor de raza, de un autor de culto y viceversa. Prueba de ello son, para empezar, las dos colecciones de relatos y la novela publicadas de la mano sabía de la editorial Acantilado entre los años 2003 y 2014. Y para terminar con este Paraíso, que viene a ser una continuación del ya original Curso elemental de misantropía, editado por La Uña Rota en 2022.
Paraíso repite la fórmula de su antecesor y nos presenta una recopilación de cien supuestos relatos. Y añadimos el adjetivo “supuestos” porque algunos de ellos son tan breves que deben considerarse como aforismos, pensamientos y entradas de un diccionario privado y muy particular. Por ejemplo:
FORMACIÓN CONTINUA. Nunca se termina de aprender. Las formas de la decepción son enciclopédicas.
NEW PARNASO. Poetas virtuosos que no cejan hasta subir a Instagram la más perfecta de las fotografías.
OFICINA DE EMPLEO. Dispensario de carne a granel.
Y, con su permiso, un ejemplo más:
LA COCINA DE LA ESCRITURA. Ni a mano ni a máquina. Yo escribo con la escobilla del váter.
Añado este último porque, seguramente, define a la perfección la manera de Mije de enfrentarse a sus textos. Y no es que el autor pretenda cambiar la tinta por la mierda (con perdón), pero sí señalar y denunciar toda la porquería que nos rodea como sociedad en general y, en casos concretos, en presuntos seres humanos.
Y lo hace sin concesiones a la crítica fácil propia del cuñadismo, ni a la metáfora aliviadora de crueldad, ni al eufemismo amable y simpático. En los textos de Mije la vaselina cotiza por su ausencia. Su estilo es directo, honesto, sin artificios ni brindis forzados a la galería. Y abarca desde la impostada autobiografía hasta la más cotidiana y cercana actualidad.
Cada frase tiene las palabras justas. Está trabajada hasta brillar por sí misma, ofreciendo al lector una sensación de honestidad y de exquisito respeto por lo que la literatura tiene de compromiso, en su cara más seria, y de entretenimiento, en su envés más lúdico a la par que reivindicativo, de ahí que el sentido del humor (fino, elegante, sutil, en proporciones justas), revelado en el amplio margen que va de la elegante ironía al más corrosivo sarcasmo, esté presente en muchas de las piezas del libro, aportando una inesperada frescura, como si la escobilla la hubiera diseñado Banksy.
Paraíso es un libro para leer del tirón, a quemarropa. Lo de respirar entre página y página, entre relato y relato está sobrevalorado. Pero también es un libro que requiere de una segunda lectura ya más pausada. Como las píldoras de antes de dormir. Un libro para dejar en la mesilla de noche y, antes de acostarnos, leer una página al azar e ir cogiendo el sueño convencidos de que, tras su lectura, tenemos margen de sobra para convertirnos en mejores personas. Con decidida voluntad y escobilla de váter en mano.
Paraíso (La Isla deSiltolá, 2025) | Javier Mije | 180 páginas | 20 euros