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La Tierra vista desde lejos es hermosa

ROCÍO ROJAS-MARCOS | Solemos decir que hay que tomar distancia de las cosas para verlas en su totalidad. Alejarnos temporal y espacialmente para lograr que esa separación nos permita comprender la forma y el significado completo de algo inabarcable antes, ya sea grande o pequeño, pues hay veces que la dimensión no está relacionada con nuestra capacidad para asumir el conocimiento completo de aquello que observamos. Esa podría ser una de las primeras intenciones de Samantha Harvey en su novela Orbital, pues ella sí quiere que miremos desde lejos algo grande, algo inmenso. Nos monta en la estación espacial internacional para darle la palabra a los seis astronautas que están allí viviendo para hacernos mirar la tierra desde esa distancia, observarla y detener nuestra mitrada en la superficie del planeta para reflexionar sobre el mundo insignificante en el que vivimos, para hacer tomar conciencia de nuestra diminuta existencia frente a la inmensidad que nos rodea mientras actuamos y vivimos como si no hubiera un mañana, como si todo lo que nos rodea pudiese ser despreciado sin demasiados miramientos. Orbital es una novela que podemos clasificar de ecofeminista, pues a través de la palabra y la reflexión de su autora vamos de su mano hacia la pregunta inevitable de qué estamos haciendo con el planeta Tierra, cómo debemos reparar nuestros daños y hasta qué punto la mirada de la mujer puede redirigir el curso de los acontecimientos hasta ahora infringidos.

Toda la novela se desarrolla durante 24 horas, el tiempo que tarda la estación en dar una vuelta alrededor de la Tierra y, mientras lo hace, cada uno de los astronautas va tomando la palabra, va mirando, describiendo y observando la inmensa belleza de lo que ve desde las ventadas de la nave. Una belleza que los hace conmoverse e incluso emocionarse, pero que no los disuade de saber qué hay de verdad ahí abajo. Cuánto dolor, cuánto destrozo causado por nuestras manos, cuánto sufrimiento impuesto por unas fronteras artificiales dibujadas a nuestro antojo que a esa distancia de altura ni existen ni se aprecian porque, como apuntaba anteriormente, para tener una visión de conjunto hay que alejarse un poco del objeto observado y desde lejos la Tierra aún transmite la grandeza de su hermosura mientras al ir acercándonos empezamos a ver los cánceres de su realidad.

El ego de la humanidad como causante de las guerras, la facilidad para echarle la culpa a Dios de esas guerras o la ligereza para despreciar una solución a costa de nuevos enfrentamientos. Todo eso son causas reales de lo que estamos haciendo con la Tierra y la humanidad, pero todo desaparece si se mira desde lejos y reconocemos que podríamos empezar de nuevo a construir los pilares necesarios de la armonía, pues las herramientas y el espacio los tenemos, de eso están seguros los astronautas de la estación espacial internacional. Ellos ahí arriba tienen que aprender a vivir en un espacio reducido, rozarse sin sentirse invadidos, hablar sin elevar demasiado la voz, y si ellos pueden los demás aquí abajo también deberíamos poder.

No se trata de una novela catastrofista que augura nuestro final sin solución de continuidad, bien al contrario, es un canto al futuro, como un ensalmo que pretende curar los males que nos aquejan ayudándonos a mirar desde la altura. Pero no está escrita desde la ingenuidad de pensar que solo con la voluntad se logran los cambios, sino con la apuesta por dirigirse directamente a la inteligencia de cada uno de nosotros y ayudarnos a tomar conciencia de lo que nos rodea antes de seguir andando desorientados y sin rumbo. Una obra con una única protagonista: la Tierra, que ocupa cada página, cada reflexión y cada conclusión de Harvey mientras nos muestras sus debilidades, pero sobre todo la inmensidad de su poder, la belleza hipnótica de su grandeza. La fuerza de su existencia y su extraordinaria vitalidad.

Orbital (Anagrama, 2025 | Samantha Harvey | 200 páginas | 18,90 euros

admin

Un comentario

  1. Me encanta tu comentario de esta obra literaria. A mí también me gusta la literatura de ficción. Si te interesa hablar de literatura, por favor, escríbeme a eddmanett@gmail.com.
    Un cordial saludo,
    Mateo

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