0

Las gafas de la ley

ALEJANDRO LUQUE | En 1998, cuando Roberto Bolaño ganó el premio Herralde con la novela Los detectives salvajes, este reseñista era un pésimo estudiante de Derecho con ínfulas literarias. Lo mejor que había logrado sacar de la Facultad de Jerez, donde estaba matriculado, era la amistad con otro letraherido, unos cursos mayor que yo, con el que años antes había fundado una revista literaria. Ese año tendría que haberme licenciado, pero todavía habría que esperar un poco para eso. Lo que ya tenía claro es que, con título o sin él, el Derecho no iba a ser lo mío. Mi amigo, en cambio, estaba muy cerca del departamento de Penal, aunque la vida iba a llevarle por otros derroteros… O simplemente iba a escribir derecho, como suele, el destino con renglones torcidos.

Aun siendo consciente de la profunda huella que ha dejado en las generaciones posteriores, nunca participé de la euforia generalizada por Los detectives. Tampoco por la póstuma y canonizada 2666. La personalidad de Bolaño me interesa mucho, pero siempre he preferido sus novelas cortas, desde Estrella distante a Una novelita lumpen, pasando por Amuleto, mi preferida, antes que sus obras de largo aliento. Vivo convencido, de hecho, de que hay una gran literatura hispanoamericana que se funda sobre la novela corta, ya se llame Luna caliente, El lugar sin límites, Memorias del subdesarrollo, La virgen de los sicarios o Rosario Tijeras. Pero bueno, esto no tiene nada que ver (¿o sí?) con el objeto de mi reseña.

Aquel amigo de la Facultad de Jerez acabó dejando el Derecho para sacar adelante la empresa familiar, al tiempo que daba forma a una considerable obra poética. Hasta que un día anunció que quería hacer el doctorado, y que su tema de estudio iba a ser los delitos y las penas en la obra del escritor chileno. De inmediato me pareció una estupenda idea, porque mientras que el asunto metaliterario de Bolaño me acaba empachando, su mirada sobre el Mal, dicho en términos generales, me fascina. El escritor logra trazar una línea invisible que va del horror nazi a la matanza de Tlatelolco o los feminicidios de Ciudad Juárez, para dibujar, en medio de la fiesta del fin de la Historia y del desarrollo sin límites, un mundo atroz y despiadado.

Pero también hay sabrosos capítulos dedicados al hurto de libros, por ejemplo, o al plagio, así como una radiografía de los perfiles de abogados, policías, jueces, forenses o ¡cómo no! detectives en la obra bolañesca, con especial detenimiento en algunos personajes inquietantemente memorables… 

Todo esto lo desmenuza del derecho y del revés mi amigo, al que ya podemos llamar Mané García Gil, a lo largo de 500 páginas llenas de erudición y finura lectora. Como es lógico, quienes tengan nociones de Derecho sacarán mucho más provecho que los profanos, pues no podemos olvidar que se trata de una tesis sobre la materia. Pero también los apasionados del chileno podrán gozar revisitando su obra con gafas leguleyas. Eso sí, no se trata de un libro para leer de cabo a rabo, sino más bien para catar o picotear buscando aspectos concretos o a capricho, dejándose llevar y sorprender. Nunca se sabe cuándo va uno a aprender algo del funcionamiento de los tribunales o de la calificación de los delitos.

A través de la mirada de García Gil, la obra de Bolaño acaba revelándose como una durísima impugnación del sistema en que vivimos, y en concreto de su legislación penal, que ampara los desmanes y arbitrariedades del poder mientras coacciona y reprime a sus súbditos, mientras vemos surgir y prosperar unas formas de criminalidad que definen el tránsito entre el siglo XX y el XXI. ¿Qué puede hacer un escritor ante tal panorama de injusticia e impunidad? Lo que hizo Bolaño: escribir, seguir escribiendo. Contarlo con el mejor estilo y la mayor honestidad posibles. Decir, dejar dicho, como aquel memorable personaje de Brecht, simplemente “no”.   

Una propuesta seria y criminal. Los delitos y las penas en la obra narrativa de Roberto Bolaño (Bosch Editor, 2025) | José Manuel García Gil | 548 páginas | 57 euros

admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *