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Necesidad

JUAN CARLOS SIERRA | Con la que está cayendo en el territorio patrio de las ideas políticas, especialmente entre la chavalería, no se me ocurre nada mejor y más necesario para combatir la estulticia histórica y la manipulación ideológica que leer el último libro del historiador Julián Casanova dedicado a Francisco Franco. Ante la invasión por tierra, mar, aire y redes sociales de innumerables falacias y mentiras en torno al franquismo, se antojan más que necesarios argumentos objetivos, datos históricos, cifras y estadísticas macro y microeconómicas,… para dejar de blanquear en presente a un personaje que ya fue suficientemente blanqueado por sus secuaces en su momento. Por todo esto, al contrario de lo que muchos a la izquierda puedan pensar a primera vista, escribir una biografía sobre Franco ahora, en el 50 aniversario de su fallecimiento, es absolutamente conveniente, por no decir que es imprescindible. Y no porque haya en este trabajo de Julián Casanova un afán de revancha desde una de las trincheras de la Guerra Civil, sino porque su libro Franco está escrito desde la exigencia de la verdad histórica, desde el rigor de los documentos, las crónicas, los discursos, los hechos contrastables,… por lo que se trata de una biografía absolutamente fiable y más útil que nunca incluso para quienes disparen desde alguna trinchera; tras la lectura de Franco de Julián Casanova, la munición dialéctica de estos últimos irá más y mejor cargada de razones, argumentos y verdades históricas, es decir, de un pasado creíble y veraz que construya el futuro.   

Tras varios títulos centrados en el dictador español como La iglesia de Franco (2001) o Cuarenta años con Franco (2015), y después de unas cuatro décadas estudiando el siglo XX, bajo el sencillo título de Franco Jualián Casanova va mucho más allá de lo que se anuncia en la solapa, en la faja, en la contraportada y en las campañas publicitarias de la editorial, es decir, mucho más allá de una biografía al uso. En realidad, no estamos ante una de tantas obras biográficas que cuenta la vida del personaje desde la cuna hasta la tumba, sino más bien ante una narración transversal, una mirada oblicua a una época que se corresponde con la totalidad del siglo XX o, al menos, con buena parte de los acontecimientos fundamentales del siglo pasado; un tiempo que atraviesa al personaje biografiado y se ve condicionada a la vez -¡y de qué manera!- por este personaje en el ámbito hispano.

Esta perspectiva orgánica contribuye a derribar algunas de las falacias que recorren el imaginario colectivo, construido principalmente por la tradición historicista franquista, aquella que retrató a un Franco austero, ajeno a las crueldades y corrupciones de su régimen, centinela de los valores de Occidente, enviado de Dios para salvar y redimir a la patria, y hábil al tiempo que astuto para nadar y guardar la ropa, para esquivar, por ejemplo, la insistencia de Hitler para que España entrara en la Segunda Guerra Mundial pues, como un buen padre, Franco era consciente de la situación catastrófica de la España de posguerra. Patrañas.

Especialmente interesante en este sentido es el abordaje de una parte de la historia de Franco que no suele tratarse o se lleva a cabo habitualmente de una forma muy ligera -y a veces algo a la ligera-: el Franco de los años 50 y 60, el de los 25 años de paz y el pretendido milagro económico. Es este último un asunto importante en el conjunto el libro de Casanova, que serviría, más allá de los debates guerracivilistas sobre quién mató más, para situar al régimen franquista y al propio Franco delante de un espejo insoportable, la esencia corrupta de su régimen, lo que explicaría, paradójicamente, su supervivencia en estrecha alianza con el terror de la Dirección General de Seguridad, la fidelidad del ejército y el palio de la Iglesia católica. 

El supuesto milagro económico en realidad, explica Julián Casanova, es un fenómeno europeo al que España llega muy tarde, entre otras razones, por la tozudez del propio régimen franquista. Una vez instalado en él, el sistema corrupto que perpetúa la dictadura, a favor siempre de los elementos más próximos al régimen, de las familias cuyos apellidos aún resuenan vergonzantemente en el callejero y en muchos de los círculos del poder democrático actual, moverá los hilos de la historia de España hacia dinámicas a priori contradictorias: por una parte, se desarrollan los entornos urbanos, provocando una emigración brutal del campo a la ciudad y de regiones agrícolas a otras más industrializadas, pero siempre en condiciones de penuria y precariedad -no olvidemos también la emigración a Francia, Alemania, Suiza,…-, es decir, se ahonda en la miseria de los más pobres; por otra parte, se reparten las migajas del desarrollismo entre una población que empieza a disfrutar de los beneficios del consumismo y que queda así medio anestesiada ideológicamente -es la estrategia estrella del capitalismo- por el brillo en blanco y negro del televisor comprado a plazos, por el beige apagado o el rojo chillón del teléfono de baquelita o por el tono mate del SEAT Seiscientos.

Nada más que con esto que hemos comentado quedarían más que justificadas la publicación y la lectura del libro que comentamos. Pero no solo esto explicaría sus virtudes y el éxito editorial del que está disfrutando esta biografía última de Franco. El gran acierto de Julián Casanova, aparte del rigor histórico ya mencionado, se halla en el tono en el que está escrito el libro, en su propósito eminentemente divulgativo, que facilita que la precisión académica e intelectual llegue a un amplio espectro de lectores. Da la sensación de que Casanova, al plantearse escribir este relato de la vida del dictador, está pensando fundamentalmente en un lector amplio que desborde las cátedras y los círculos universitarios especializados, quizá porque es consciente de la necesidad contemporánea de que la información veraz y contrastada llegue al conjunto de la sociedad para que la gente de bien no se sienta desprotegida, al menos dialécticamente hablando, frente a la ola reaccionaria que nos amenaza, para que una ciudadanía bien informada pueda ondear las banderas de la inteligencia y del rigor científico frente a los que sin pudor alguno -la ignorancia suele ser muy atrevida- sacan a las calles los trapos con el aguilucho y, como Elon Musk, algo enajenados perpetran saludos romanos.

No sé qué más se puede pedir o puede ofrecer un libro como este Franco de Julián Casanova. Bueno sí. Una cosa más. A falta de la conversación imprescindible sobre el pasado que nos evitamos en España durante muchos años por miedo a que se revolvieran o se incomodaran algunos de los apellidos ilustres que habían sabido transitar de la dictadura a la democracia -ya se sabe aquello que escribió Lampedusa en El gatopardo sobre que todo cambie para que todo siga igual-, ahora tenemos con este libro una oportunidad excelente para explicarnos verazmente quién fue realmente Franco y qué significó su ejercicio del poder. El problema es que la tiranía de la inmediatez de las redes y la amnesia que inoculan masivamente juegan otra vez en favor de esas familias privilegiadas que intentarán mantener sus sinecuras caiga quien caiga. 

Franco (Crítica, 2025) | Julián Casanova | 528 páginas | 22,90 euros

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