
ELENA MARQUÉS | Creo que fue el año pasado cuando leí la novela ganadora del Premio Ciudad de Lebrija. Posiblemente no hubiera llegado a ella de no ser por el hecho de que formé parte de aquel jurado junto a Juan José Téllez y Fernando Iwasaki, que más criterio que yo tendrán en temas literarios. Sirva, pues, su mención como referencia. El autor de la novela premiada, un profesor de Sevilla enamorado de su profesión y de la Antigüedad clásica, nos era entonces absolutamente desconocido (y casi dos años después no creo que lo sea mucho más; es lo que tiene publicar en pequeñas editoriales); pero lo poco que he visto de su obra merece llegar al gran público. Entre otras cosas porque es capaz de sumergirse en uno de los géneros más populares y a menudo maltratados haciendo gala de una excelente técnica narrativa, un buen manejo de los mecanismos del suspense, una cuidada estructura con alternancia de voces (muy conseguida, por cierto) y una prosa estupenda por la que nos deslizamos con fluidez sin apenas darnos cuenta.
En aquel Con engaños perecemos, cuyo título hacía referencia a la obra de teatro Las coéforas, de Esquilo, una historia fatal de violencia, enredos familiares y venganza, nos metíamos de cabeza en la interesante investigación de un crimen en la que se cruzaban muchos personajes atormentados, propios de la novela negra, y una trama de corrupción salpicando a la misma Policía Nacional; y José Javier García-Carpintero se dio cuenta de lo mucho que daba de sí la historia o, lo que es lo mismo, cómo el punto de vista desde el que se cuenta no solo la enriquece, con datos que solo algunos personajes pueden aportar, sino que condiciona el resultado en la mente del lector al comprender las vidas y motivaciones de cada quién.
Héroes del deseo, segunda parte de una trilogía cuyo cierre algunos estamos deseando conocer, es una precuela de la novela anterior, y en ella, además de los ingredientes de intriga y acción propios del género, donde tampoco falta la muestra y análisis de una sociedad verdaderamente enferma, volvemos a indagar en los rincones más oscuros del alma humana retomando personajes que tuvieron un papel secundario en la obra anterior e incluso repitiendo ciertas escenas, de manera que el mundo creado por el novelista gana en coherencia y verosimilitud.
En ese recorrido a lo más crudo de nuestra condición García-Carpintero realiza una profunda disección de caracteres e indaga en conceptos tan abstractos como la justicia, la culpabilidad y la maldad. Una maldad, todo hay que decirlo, muy imaginativa y falta de escrúpulos en la que, tras quienes aprietan el gatillo, se esconden cobardemente los ideólogos de los crímenes, de una sordidez tremenda, sin mancharse las manos. Y, aunque esas manchas invisibles pueden ser aún peores porque demuestran una ausencia de humanidad difícil de justificar, la pluma de García-Carpintero logra que podamos llegar a entenderlos.
Resulta también muy interesante, y mejor integrado que en la novela anterior, el elemento de la intertextualidad. Al escritor sevillano le gusta eso de actualizar en sus obras, como ya hiciera en su primer libro, Micromorfosis. Entre el mito y la realidad, una colección de 24 relatos que interpretan otros tantos episodios mitológicos narrados por Ovidio, historias que conoce por su formación humanística clásica; y esos ecos, creo yo, no solo son un reconocimiento a las tantas voces literarias que resuenan en nosotros, sino a la actualidad que narraciones y leyendas escritas en una lengua que consideramos muerta siguen teniendo hoy en día y a lo poco que el género humano ha cambiado. Tras leer la trama de muertes y venganzas que narra Heridos de deseo podemos pronunciar la famosa frase bíblica de «nihil novum sub sole», pues vemos que nos siguen moviendo idénticas pasiones y vapuleando los mismos vientos de la fatalidad que conducen a Edipo a cumplir la profecía, a transformarse de héroe en villano; algo que también flota en esta novela junto a otros elementos folklóricos como el sacrificio de una virgen al dragón de lo desconocido o al capricho de un dios.
En fin, no sé si con estos comentarios, en los que no he contado demasiado sobre el argumento para no destripar la historia, he conseguido ganar los lectores que José Javier se merece; pero, siguiendo con el tono bíblico, en verdad en verdad os digo que esta nueva entrega, aparte de todo eso, os aportará algo que en literatura también es esencial y que todos buscamos: emoción y entretenimiento. En ese deseo (o necesidad) de vivir otras vidas tampoco es que hayamos cambiado mucho.
Heridos del deseo (Extravertida Editorial, 2025) | José Javier García-Carpintero | 246 páginas | 20,00 euros