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Otra vez Argentina

ALEJANDRO LUQUE | Una vez le pregunté a César Aira cómo se explicaba la potencia literaria de su país, Argentina, y me respondió: “No lo sé, está el hecho de que tenemos a Borges. Borges puso una vara muy alta, es una presencia muy viva entre nosotros. Prácticamente no hay un día que pase que entre nosotros, los amigos, la familia, no se mencione a Borges. ‘Como diría Borges…’ Así todo el tiempo. Bioy dijo que cuando murió Borges fue como si se apagara una luz, y así fue”. Claro que no solo está Borges. Está el propio Bioy. Y Victoria Ocampo. Y Cortázar. Y Puig. Y Sabato. Y Arlt. Y Piglia. Y Saer. Y muchos más, incluyendo a Aira mismo, ¡y eso solo en novela! Cada uno poniendo su listón lo más arriba posible, e invitando a los que van llegando a subirlo en la medida de sus talentos y sus fuerzas. Honrar a los mayores de un modo muy hermoso: no abaratando la literatura, no manchando el buen nombre de las letras argentinas en el mundo.

He recordado aquellas palabras del maestro de Coronel Pringles leyendo la nueva novela del argentino Pablo Maurette, El contrabando ejemplar, que obtuvo el premio Herralde en su última edición. De este autor ya habíamos tenido noticias, y muy buenas, con su anterior obra, La niña de oro, y antes incluso con un curioso ensayo sobre el tacto, El sentido olvidado. Tuve la suerte de tropezarme con el autor un día en Barcelona y me cayó la mar de bien. Quiero decir que estaba predispuesto a leer con gusto este nuevo libro. Lo que no estaba preparado era para alucinar tanto.

Varias de las últimas novelas que he leído echan mano del recurso del manuscrito encontrado. Casualidad o moda, lo cierto es que esta es una de ellas. Cuenta la peripecia de Pablo, un escritor de poca monta que quiere apropiarse de la novela que Eduardo, su amigo y mentor, acérrimo peronista para más señas, dejó inédita a su muerte. El libro en cuestión, titulado El contrabando ejemplar, quiere ser una especie de caja negra que explique el desastre histórico de la Argentina, poniendo el foco en un modelo de negocio al margen de la ley que en el siglo XVII configuró toda una forma de ser en tierras del Plata.

En el proceso de rescate de la obra perdida y de reconstrucción del relato, Pablo cuenta a la vez la vida de Eduardo y la suya propia, mezclada con todo tipo de narraciones, desde la infortunada tía Chiquita al explorador Malaspina, pasando por judíos conversos, perros que pasan por osos, leyendas de figuras monstruosas… En unas como en otras, el lenguaje vibra y burbujea de principio a fin. El escritor –hay que puntualizar: Maurette– está poseído por la gracia en cada línea, y su prosa fluye con una naturalidad y una agilidad mareantes. Confieso que hay momentos en los que, como lector, no estoy seguro de en qué punto histórico o geográfico me encuentro, ni cómo encaja lo que leo en la narración general, pero, ¿acaso tiene importancia? El contrabando ejemplar es una fiesta de las grandes, y en una fiesta uno no se hace tantas preguntas: se zambulle en ella y goza.

Por otro lado, y mientras uno va dejándose llevar por esa voz hipnótica y disfrutona, hay momentos para recordar a todos los autores citados: aquí veo a Borges, allí a José Hernández, más adelante a Bioy, a Mújica Láinez, a Arlt, a Aria una vez más… No es que Maurette tenga la intención de homenajear a todos sus ilustres colegas y paisanos, es que el suyo es un libro escrito con toda la literatura argentina en peso, con esa gloriosa tradición deglutida, digerida y convertida en potente inspiración. El autor parece decirnos que es hijo de todos esos padres, que su raíz se hunde en esa tierra que no consta en los mapas, porque pertenece a otro mundo, el de los sueños y el de la tinta sobre el papel.

De esa mezcla de memoria personal y colectiva, de presente y pasado, de humor y tragedia, no puede sino emerger una criatura un tanto monstruosa. Un engendro que, ante la adaptación de la consabida pregunta vargasllosioana (“¿En qué momento se jodió la Argentina, ché?”), al abrir las fauces, emite una hermosísima melodía, mezcla de aullido y canto, imposible de acallar por ninguna motosierra.   

El contrabando ejemplar (Anagrama, 2025) | Pablo Maurette | 334 páginas | 19.90 euros

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