
ILYA U. TOPPER | Cuando tenía once o doce años, alguien me explicó que la literatura española la forman dos poetas, Antonio Machado y Federico García Lorca. Décadas más tarde, me sigue pareciendo un resumen aceptable, dentro de lo conciso. No me sorprende, pues, que la filóloga Pepa Merlo (Pinos del Valle, Granada, 1969) arranque una ensayo sobre la poesía de Lorca, sobre lo inédito en la poesía de Lorca, recordando las últimas líneas que escribió Machado. Hay afinidad.
Lo inédito en la poesía de Lorca es un poema de diez líneas, quizás ocho, porque el poeta tachó dos de ellas; quizás se hayan enterado ustedes por la prensa, porque en abril pasado salió hasta en televisión. La historia se cuenta breve: El cantaor Miguel Poveda, enamorado de Lorca, enlorquecido diría él, le compra a un anticuario alemán una cuartilla en la que figura un conocido poema de Federico, ‘Gacela de la raíz amarga’ (incluido en el Diván de Tamarit). El papel es uno de las dos atestiguadas versiones autógrafos del poema, aquí llamado simplemente ‘La raíz amarga’, con una ligera variación en el verso 2 («ventanas» en lugar de «terrazas»), fechado en Madrid, 1933, y dedicado al escritor uruguayo Julio Casal. Se conocían fotocopias. Lo que no se conocía, hasta que Miguel Poveda le diera la vuelta a la hoja, es que en el reverso figuraba otro poema, de la misma mano, bajo el título —o primer verso— ‘Canta el reloj’.
No voy a poner el poema aquí, porque un crítico tiene prohibido reproducir el texto entero del libro que está reseñando. De acuerdo, es broma, porque el poema no es el cuerpo de este libro de 38 páginas; este se compone de un breve reflexión del propio Miguel Poveda y un ensayo de Pepa Merlo, separados por un facsímil de la cuartilla y sus dos poemas. En muy cuidada edición, por supuesto, Lorca no merece menos.
¿Qué escribir sobre un poema de diez líneas, con dos tachadas? Merlo —y nadie mejor que ella, estudiosa de Lorca desde hace décadas y responsable de ediciones críticas de su obra, hace un recorrido por la figura del reloj en la obra del poeta. No nos habíamos fijado, tal vez, no tanto como conocemos su uso de la palabra Verde, pero el reloj y sus manecillas son uno de los elementos recurrentes en la obra de Lorca, aparecen incluso donde no es tan obvio su sentido.
A este paseo por la poesía de la mano, o la manecilla, de Merlo, se añade otro, no menos fascinante: uno que nos lleva por lo amargo no solo en la obra de Lorca sino también en la de escritores de otros siglos, retrocediendo hasta Gracián y San Pablo, cuya epístola parece ser la raíz de la raíz amarga. Aunque la autora ahí pisa una hoja resbaladiza cuando se ve impulsada a identificar aquella raíz bíblica con un nombre botánico que, amargo yerro, corresponde a una planta norteamericana. La arqueobotánica tiene esas cosas.
Aprovecha Merlo y nos guía también por las demás piezas inéditas de Lorca, que existen en la Fundación Federico García Lorca en Granada: un papelito con 13 palabras, como mentira, estatua, legiones y Patinir: el nombre del pintor abre innúmeras puertas a la fantasía. O una lista de 76 palabras que forman parejas de concepto, tipo sexo-misterio, sangre-literatura o boca-áspid. Esta lista, de entrada un hallazgo aislado, ofrece una interesante pista para el poema del reloj, porque una de las parejas empieza con Yo —, al igual que la sexta (o cuarta) línea del poema inédito del reloj. Y sí, ahí coinciden ideas. Ese Yo lorquiano, anulado por la frase que le sigue, distinta pero semejante en cada papel, es el clímax en el ensayo de Pepa Merlo. Merece la pena llegar hasta este punto en el paseo.
Yo interumpo el mío aquí: a libro corto, reseña corta. La brevedad cuando corresponda siempre ha sido una de las virtudes de Lorca. También, por cierto, de Antonio Machado. Aunque el presente libro, se me antoja, podría haber aguantado unos pocos párrafos más: una breve, siquiera brevísima, indicación respecto al hallazgo del poema en sí. Ni una palabra, ni por parte de Poveda, ni por parte de Merlo, sobre cómo apareció la cuartilla; el resumen que les he ofrecido arriba está copiado de la prensa, de entrevistas en las que el cantaor resumió muy sucintamente su procedencia de un «anticuario alemán», sin especificar más. Habent sua fata libelli y deberían haberlo también las hojas sueltas, pensamos; quziás sea una historia en busca de un autor.
Las cosas del otro lado. Lo inédito en Federico García Lorca (Elenvés Editoras, 2026) | Miguel Poveda / Pepa Merlo | 40 páginas | 12 €