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Perderlo todo no es fácil

ROCÍO ROJAS-MARCOS | Las páginas de la novela Comadrejas abren una ventada en el tiempo para hacernos mirar al horror, al dolor y a la miseria humana en unas dimensiones que superan todo lo imaginable, aunque el gran drama de esta historia es que leer ahora Comadrejas es la demostración de que no hemos aprendido nada con el paso del tiempo, de que somos capaces de volver a repetir la misma historia una y otra vez. Tal vez cambiando el nombre de los protagonistas, tal vez el lugar en que ocurran, o el motivo primero que las causa, pero, en definitiva, lo mismo. Quizás, por eso, leer Comadrejas sea un esfuerzo tan inmenso, no por el texto, ni mucho menos, pues Alejandro Pedregosa, su autor, nos lleva de la mano a través de su prosa delicada, cuidada al extremo y de una sencilla belleza sin parangón. El esfuerzo de esta novela nace del dolor al que los lectores debemos enfrentarnos, de la vergüenza que se sienta al reconocernos replicando esa parte de la historia reciente que creíamos superada y aprendida.

Así, así es como Alejandro Pedregosa nos va a narrara la historia de Jules y Marcel, una pareja enamorada que tiene que enfrentarse a perderlo todo, a saber, que después de pasar por manos nazis, no quedará nada a lo que aferrarse. Ese será uno de los hilos conductores de esta novela, la reflexión sobre los límites de la nada, esos que alegremente creemos enfrentarnos en nuestras vidas con problemas menores, pero que alcanzan una dimensión insospechada cuando se enfrentan desde el infierno de un campo de concentración con un triangulo rosa en el pecho: Salvar la vida es un acto que se explica por sí solo. No necesita metáfora alguna, leemos.

La novela está estructurada en tres partes más un epílogo final. Cada una de esas partes tendrá un protagonista, una voz que la narre, un drama que nos atraviese. La primera, La cantera (Epopeya) nos contará la historia de Jules, un escritor español afincado en París, un capítulo escrito con la distancia del tiempo transcurrido, pero escritor desde lo más profundo de la cantera en la que estuvo dejándose las fuerzas. La segunda parte, Juana la Churra (elegía), va a trasladar el centro de la narración a un pueblo andaluz para contarnos el sufrimiento de Juana la Churra, una madre arrasada por el dolor, una madre que carga con su hijo enfermo a cuestas para no dejarlo nunca solo, para sentir su calor cerca del pecho, mientras intenta averiguar qué le habrá pasado a ese otro hijo suyo, ese al que no parió, pero quiere como si lo hubiera hecho, pues Juana fue el ama de leche de Jules, ella fue esa madre postiza que lo quiso por encima de todas las maldades que pudieran volcarse sobre él por ser homosexual en ese pueblo del campo andaluz. La tercera parte de la novela, Marcel y los animales (fábula), nos adentra en la historia de Marcel, su lucha por sobrevivir, su resistencia para lograr reunirse con Jules, para intentar encontrarlo en medio de la devastación. Y por último el Epilogo, en el que Jules vuelve a tomar la palabra para terminar la narración y lo hace trazando un círculo sobre todo el dolor narrado hasta ese momento, pues este epílogo va a comenzar con la misma frase que abre la novela:  Perderlo todo. No es fácil perderlo todo, y de este modo queda resumida la historia que Pedregosa nos ha venido contando en las más de doscientas páginas anteriores.

Algo que atraviesa todo este texto y nos ayuda a ser conscientes de la condición humana sobre la que Pedregosa está escribiendo es que en medio de tanta maldad siempre hay destellos de algo parecido a la bondad. En algunos casos bondad con todas sus letras, gestos, acciones y palabras que vienen a salvar a los que sufren, en otros, simplemente acciones movidas por egoísmos ajenos, pero que de una manera u otra podrán beneficiar a los protagonistas. Sea como fuere, entre tanta crueldad cualquier clavo ardiente sirve, y desde ahí se puede volver a reconstruir la vida, se puede seguir respirando. Eso también está en estas páginas de Comadrejas, la luz al final de cada túnel existe, aunque sea tenue es mejor que el abismo de la oscuridad del fondo de una cantera.

Comadrejas (Cuatro Lunas, 2024) | Alejandro Pedregosa | 280 páginas | 18.05€

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