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Poca literatura y mucho de otras cosas

LUIS ANTONIO SIERRA | En el verano de 2005 acudí a un curso/taller literario que organizaba la Universidad Internacional de Andalucía en su sede de Baeza y que dirigía e impartía Belén Gopegui. El título de este era “Literatura y Conspiración” (y quien quiera entender, que entienda). Lo que había leído de la autora hasta ese momento, esto es, La escala de los mapas y La conquista del aire, me había fascinado. De ahí que corriera a apuntarme. Fue un lujo tener como maestra, aunque fuera solo durante las 30 horas que duraba ese curso/taller literario, a una escritora que no solo escribía como los ángeles, sino que además ponía la literatura a funcionar al servicio de unas intenciones sociopolíticas muy claras y con las que me identificaba plenamente. Disfruté del curso, puse toda la atención posible en lo que Gopegui decía. En definitiva, fui un alumno aplicado que también recibió la recompensa del reconocimiento de la maestra al poner como ejemplo de buen hacer algún ejercicio realizado por este que escribe.

Por estas razones, y algunas más, durante un tiempo seguí con gran interés lo que todavía no había leído de Belén Gopegui como fue, por ejemplo, El lado frío de la almohada. He de reconocer que mi euforia “Gopeguista” comenzó ahí a flaquear por no encontrar exactamente lo que había hallado en otras lecturas suyas y que tanto me había gustado, esto es, esa idea de la utilidad social y la capacidad transformadora de la literatura con la que me identifico plenamente. Esto mismo me sucede con Te siguen, novela que lleva a lugares más bien evidentes, algo que ya se intuía en El lado frío de la almohada.

Estando de acuerdo con los planteamientos ideológicos de la autora, que, por otra parte, están llenos de verdad y son, ahora más que nunca, muy necesarios, la forma que adoptan en esta novela les hace perder su fuerza e incluso a ratos llegan a caer en lo panfletario, cuando no en la exposición de tesis que son más propias de un ensayo científico que de una obra literaria. Entiendo que no debemos perder de vista que la literatura tiene su metodología y la combinación de distintas formas de escritura a veces no da buenos resultados.

Por otra parte, esa labor transformadora que entendemos debe tener cualquier buena obra literaria se puede realizar con éxito desarrollando una historia que, como le sucede a la de esta novela, contenga un potencial narrativo sobresaliente. Y es esto precisamente lo que se echa de menos en Te siguen. La explicitación de las ideas cuando se hace de forma directa, sin filtro literario, tirando de propaganda, puede provocar el efecto contrario al deseado, es decir, puede crear en el lector un rechazo que no pretendemos. Y es que la expresión abierta de ciertos conceptos e ideas puede resultar incómoda, mientras que la utilización del lenguaje literario en la exposición de esas mismas ideas resultará atractiva y más fácil de asimilar para el inconsciente ideológico que cada uno llevamos a cuestas.

Haber ahondado más en la historia de los cuatro personajes en torno a los que gira la narración hubiese sido suficiente para transmitir las ideas que Gopegui pretende. Las situaciones a las que se enfrentan estos hombres y mujeres, las relaciones que establecen entre ellos y las que se crean a través de ellos, la presencia de una suerte de Gran Hermano al que, directa o indirectamente, sirven, las redes que se tejen tanto desde el activismo como desde el capitalismo más ultraliberal, cínico y controlador, suponen un material suficientemente rico y con posibilidades para escribir una buena novela y para que esta sea leída y asimilada con fruición. Sin embargo, las largas, abstractas y, a ratos, farragosas reflexiones que Gopegui intercala con demasiada frecuencia en la historia de esos personajes con los que nos podemos identificar perfectamente, hacen que la narración pierda gran parte de su potencial y, lo que es más importante, su efectividad como necesario instrumento de transformación ideológica.

Aparte de novelista, Belén Gopegui es también guionista, articulista y ensayista. Probablemente, las propuestas que deja caer en esta novela, esto es, la vulnerabilidad de los individuos, su sometimiento inconsciente al aparato capitalista, o la necesidad de la resistencia organizada, no acaban de cuajar aquí con efectividad. Si echamos un ojo a la producción no literaria de Gopegui, podremos comprobar que ahí sí es capaz de desarrollarlas con mucha más solvencia.

Te siguen. (Random House, 2025) | Belén Gopegui Durán | 304 páginas | 20,90 euros.

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