
JUAN CARLOS SIERRA | Para empezar y para entendernos, definamos oxímoron. Dicen los manuales que se trata de una figura retórica que conjuga conceptos contradictorios entre sí, incluso excluyentes, con el fin de generar un nuevo significado, es decir, una nueva realidad; o, dicho de otro modo, dícese de un recurso estilístico que se utiliza esencialmente para nombrar una realidad que va más allá de la lógica de los lugares comunes, algo así como otorgar carta de naturaleza a esa nueva realidad a la que hemos aludido antes. Para esto la poesía, la buena poesía, se las pinta sola y de forma muy especial la que propone Victoria León (Sevilla, 1981) en su último poemario hasta la fecha y tercero de su producción lírica, el titulado Luz de la noche, merecedor, por cierto, del Premio de Poesía Hermanos Argensola en su edición de 2025.
No hace falta ser especialmente observador para darse cuenta de que ya desde el mismo título se advierte este principio ‘oximorónico’ -valga el palabro-. Pero no se trata de simple fachada. Nada más entrar en el libro, en el primer poema, homónimo del conjunto del poemario, empieza la poeta sevillana a dialogar con el lector en estos términos contrarios y contradictorios, porque la realidad es así. Y la poesía también: “La poesía es un viaje/ de vuelta de las sombras;/ renacer de mil muertes/ por amor al destino,/ al misterio del mundo/ y a la luz de la noche”. De manera que será el lenguaje poético el que trate de acercarse al misterio del mundo y a la luz de la noche, al juego de contrarios del que está hecha la vida. La poesía de Victoria León desde este poema inaugural se va a adentrar en la reflexión, en las profundidades del ser y del existir, en la densidad de la maraña paradójica de la realidad, siguiendo los pasos de cierta tradición de poesía meditativa, reflexiva, casi mística.
Este camino de búsqueda de sentido alcanza necesariamente al yo poético en el poema titulado ‘Nosce te ipsum’, el archiconocido ‘Conócete a ti mismo’ délfico. Desde la sinceridad, la humildad y cierta esperanza, se trata de hablar en primera persona para trascender hacia los demás; definirse, por ejemplo, así: “…agua clara que fluye hacia la vida/ sin cadenas de barro” (página 16).
La poética del oxímoron o de la contradicción, de la paradoja, ayuda a esta introspección en Luz de la noche. A través de ella se produce un acercamiento esquinado, divergente, desde el yo poético al ser humano en general, como se aprecia claramente, por poner un caso, en el poema ‘El gran olvido’ (página 18). Desde aquí avanza la poesía de Victoria León hacia una dimensión aún más pública en un poema como ‘Si ella nos desampara’ (página 20), que utiliza al personaje Casandra para advertirnos de que “Si la razón claudica/ ante la estupidez,/ si ella nos desampara,/ ¿qué nos protegerá/ de su hijo predilecto,/ el horror inhumano (…) / La historia nos enseña/ que a despertar se aprende,/ pero, a veces, es tarde”.
Una vez cerrada la primera parte del poemario, al que pertenecen todos los poemas antes comentados, a partir de la segunda, ‘Memoria del futuro’ -otro oxímoron-, la poeta sevillana parece replegarse en la intimidad del yo amante y amado, partiendo del efecto sinestésico del verso “La luz, ese recuerdo de tu voz…” en el poema ‘Revelación’ (página 25). No se trata, en general, de un amor que enturbia, que agita, un amour fou, sino más bien de un amor que construye a los amantes, que contribuye al conocimiento de uno mismo y del otro, que proporciona sosiego -“la paz del deseo ante su espejo”, según el poema ‘Espejo del deseo’ (página 30)-, y que contribuye a la aprehensión de la belleza de la vida construida por ese amor, como se puede leer en ‘La belleza del mundo’ (página 32), especialmente en su segunda estrofa: “La belleza del mundo te reclama,/ a salvo de los siglos y del azar,/ porque eres dueño de ella, aunque tú ignores/ que el calor de tus manos la rehace,/ que tu voz le da forma y armonía/ y el pilar de tu cuerpo la sostiene”.
Como suele pasar con esto del amor, este puede llegar a romperse, según podemos leer en ‘El espejo del mar’, tercera parte de Luz de la noche, compuesta por un único poema dividido en cuatro secciones. La realidad, entonces, parece desvanecerse, como un sueño, por la distancia propia de la ruptura, pero el personaje poético no renuncia por completo ni se rinde en los versos finales de ‘El espejo del mar’ (página 36): “Amo despacio un cuerpo cada noche/ y despierto a una ausencia cotidiana./ Ya no sé qué es real. Dudo de todo./ Me rindo a la esperanza, aunque me duela./ No acepto haber perdido el alma en vano./ Alzo la voz y llamo, y no respondes.// El espejo del mar, solo, infinito”.
Tampoco se cae en el reproche o en el rencor. ‘Pero quizá la noche’, cuarta parte del libro, aborda el tiempo futuro de los amantes, el que vendrá después de haberlo sido, cuando, no obstante, seguirá existiendo el amor -esto enlaza con la cita de Propercio de inicio del poemario-. Quizá sea este el gran oxímoron del poemario que comentamos, el resultado definitivo del diálogo entre elementos contradictorios que deviene de los primeros poemas de Luz de la noche, que atraviesa todo el poemario y que también alcanza y se cierra coherentemente en el quinto ‘capítulo’ del poemario titulado ‘La fuente’, donde “bebemos el agua/ bebemos la sed” (página 47). De modo que el amor, aun ido, es alfa y omega, una cosa y la contraria, “…Sanador/ que destruye,/ destructor/ que sana.” -‘Eterno retorno’ (página 53)-.
Luz de la noche, por su propia lógica compositiva, por eso que hemos llamado poética del oxímoron, tiene muchos más perfiles que pasaremos por alto para no alargar más allá de lo conveniente una reseña como esta. No obstante, no dejaremos de insistir en la idea de que su lógica discrepante liga a Victoria León a una tradición poética esencial, la de la poesía, la buena poesía, que mira donde nadie suele mirar y, por tanto, otorga la luz lírica necesaria a sus lectores para que encuentren un camino que los saque de la oscuridad de su noche.
Luz de la noche (Visor, 2025) | Victoria León | Premio de Poesía Hermanos Argensola 2025 | 60 páginas | 12 euros