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Todos somos Pedro de Poco

ROCÍO ROJAS-MARCOS | Este libro precioso es un misterio desde el momento en que lo abres. Lo primero que sorprende es la serenidad que transmite, pero cuando empiezas a leer y te encuentras adentrándote en una historia perturbadora e inquietante que no sabes dónde te va a ir llevando. Es entonces cuando tienes la necesidad de entender qué tienes entre manos, pues la vida de Pedro de Poco no es, desde luego, una vida cualquiera. La piedra blanda es un cuento ilustrado, un relato que nos hace pensar en las historias bíblicas porque Pedro de Poco tiene de pronto una vida profética. Es adorado, admirado, sufre, pasa hambre y frio, pero resiste, aunque no sabe muy bien porqué.

Antes decía que sorprende al abrirlo, pues el espacio en blanco de las páginas se apodera de la primera impresión, te hace detenerte en las ilustraciones de Tomás Hijo, mirarlas, asumir su posición en la página, entender que no es gratuita, pues nada en esta obra de arte lo es. Comprender que ese espacio también forma parte del relato de la vida de Pedro de Poco, ya que cada vida es una sucesión de días y momentos intercalados de silencios, soledades y vacíos, y todo eso queda reflejado en esos vacíos de las páginas, con los que Rodrigo Cortés y Tomás Hijo nos hacen reflexionar sobre la necesidad de lentitud en la vida, algo insólito en los tiempos que vivimos.

Esa tranquilidad, en cambio, contrasta con la carga de violencia de muchas de las imágenes que nos interpelan directamente, la mirada de Pedro de Poco se dirige a los lectores para hablarles directamente, algo que de nuevo nos posiciona en la situación más incómoda, la de asistir al relato de la vida de un niño que nace por segunda vez después de morir a manos de su madre, mientras a su alrededor la vida simplemente ocurre. Las cosas pasan, algunas son desgracias, otras alegrías, pero sea como fuere Pedro de Poco es mero espectador de su propia existencia. Una epifanía para los que lo rodean, pero una incógnita para él mismo. Así, Pedro dice: “Hay gente que se porta bien conmigo, no sé por qué”, o “A los bandidos les da rabia que no se te note el miedo”, frases breves, casi sentencias con las que van dando forma a esta historia contada con muy pocas palabras, con muchos silencios y con imágenes que nos completan hasta descubrir que esa piedra blanda del título es el protagonista cuya resistencia es a prueba de golpes de la vida, pero es un cuerpo, es blando, sufre, se recupera milagrosamente y sigue, así es el ser humano, como una piedra blanda, de una resistencia insólita pero blando, maleable y dolorido. Entonces nos preguntamos ¿somos todos trasunto de Pedro de Poco a lo largo de nuestras vidas?

No puedo terminar estas palabras sin detenerme en la delicadeza del trabajo realizado por Tomás Hijo. Cada una de las imágenes que ilustra el libro, hasta 100, las hizo tallándolas a mano para crearlas como sellos que luego estampó en las páginas que ahora contemplamos. No son los originales, pero la calidad de la imagen es tan cuidada que casi lo pareciera. Al final del libro se incluye un anexo de fotografías en el que se aprecia esa talla en huecograbado que fue componiendo, así como imaginar el negativo de la estampación que luego debía resultar. Un libro insólito que nos lleva de la mano hacia los caminos más boscosos de cada uno.

La piedra blanda (Random House, 2025) | Rodrigo Cortés y Tomás Hijo | 224 páginas | 27’45€

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