
REYES GARCÍA-DONCEL | Mediante un experimento científico, nunca suficientemente aclarado, un hombre se introduce en la mente y cuerpo de otro para vivir su vida. Se supone que el proceso está controlado y supervisado por el experimentador, un tal Marcel, pero desde el primer momento el sujeto del ensayo no consigue conectar con este y tiene que enfrentarse al experimento completamente solo, viviendo una vida ajena sin instrucciones, sin red de apoyo y sin posibilidad de retorno.
El cuerpo «ocupado» resulta pertenecer a un hombre muy atractivo, pero de moral dudosa, y el protagonista pronto descubre que se ha encarnado en alguien vinculado a ambientes turbios, personajes oscuros y situaciones que rozan lo criminal. Ignora el pasado de esa vida, sus códigos y sus trampas, y debe improvisar decisiones mientras intenta salvarse, tanto él como su cuerpo encarnado, en un mundo que no comprende. La lectora asiste así a una sucesión de episodios absurdos, ridículos, a menudo peligrosos, resueltos por el protagonista con una mezcla de ingenuidad, ironía y desesperación.
Todo ello sin la inestimable presencia de Marcel, el director del experimento, al que continuamente invoca implorando su ayuda como a un dios omnisapiente, convirtiéndose así en uno de los ejes más sugerentes de la novela pues si al principio aparece como garante de sentido y control, su silencio lo va transformando progresivamente en una presencia casi metafísica. La repetición obsesiva de su nombre subraya ese vacío y plantea una pregunta central que atraviesa el libro: ¿con quién hablamos cuando hablamos solos? En este sentido, Experto en silencios no solo narra una aventura fantástica, sino que reflexiona —con humor y acidez— sobre la soledad, la libertad y la identidad, pues surge la duda de quién es realmente el que ocupa al otro, y si son dos personas distintas o puede ser la misma.
En cuanto a la forma, la novela es coherente con lo que narra y, en mi opinión, es lo más original de la obra. No hay puntos que separen las frases, el texto avanza a golpe de comas, interjecciones, exclamaciones y preguntas en un continuo párrafo que repite con insistencia la invocación a Marcel, marcando el ritmo vertiginoso de una conciencia siempre al borde del colapso. No es un monólogo —porque el protagonista se dirige a alguien—, pero tampoco un diálogo —porque nadie contesta—, sino una voz suspendida en un espacio intermedio, obligada a narrar con urgencia. Ese flujo continuo genera una lectura rápida que casi arrastra a la lectora de forma física; un estilo ligero en apariencia, pero muy atentamente construido donde la historia funciona como excusa para dejar que la prosa se desborde.
Publicada originalmente en 1996 y merecedora del Premio Juan March Cencillo, ha conservado su frescura en la reedición actual. Experto en silencios es una novela breve, audaz y original que apuesta por divertir sin renunciar a sacudir —con ironía y humor inteligente— el silencio interior de los lectores.
Experto en silencios (Sloper, 2024) | Pablo Gonz | 130 páginas | 14,25 €
Completamente de acuerdo. La leí en 1996 y, como padezco desmemoria, la he vuelto a leer ahora. Dos bárbaros disfrutes.