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La vida secreta del escritor y la ventana indiscreta del tiempo

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VICTORIA LEÓN | ¿Cuántas veces habríamos querido viajar al pasado y conocer a nuestros autores favoritos, esos que a través de sus obras se han convertido en parte de nuestra vida y nuestro mundo, cortocircuitando el tiempo y el espacio en el maravilloso anacronismo en el que nos transformamos nosotros al transitar por sus páginas? De la literatura a la vida y de la vida a la literatura hay continuos, sinuosos y muchas veces laberínticos caminos de ida y vuelta que siempre nos resulta fascinante recorrer. Y de esa premisa parte este original anecdotario o conjunto de breves estampas biográficas de autores célebres que pretende, en palabras de su autor, “asomarnos por la ventana del tiempo para observar algunos momentos en los que la literatura estaba descansando y todo el protagonismo lo tenía la vida” y ofrecernos un puñado de “historias que vivieron quienes estaban acostumbrados a imaginarlas”.

Contadas con amenidad y apoyadas en unas ilustraciones que no dejan indiferente (pues aportan, por así decirlo, la otra mitad del texto, inseparable de él), estas veinte anécdotas pertenecientes a la biografía veraz de toda una ilustre y variopinta galería de escritores de distintas procedencias y épocas funcionan en muchos casos como auténticas narraciones de ficción que, de no haber tomado sus argumentos de la vida real, bien podrían ser elogiadas por su imaginación rebosante. Como fragmentos biográficos cuidadosamente elegidos, cuentan mucho más que lo que cuentan y ofrecen curiosos retratos psicológicos de cada personaje. Pero como ya se sabe que la vida imita al arte e incluso lo supera en inventiva con bastante facilidad, estas historias tratadas por  un hábil compilador y narrador se vuelven también en sus manos auténtica literatura: Alfonsina Storni roba un libro y escribe su primer verso tras un incendio; Virginia Woolf protagoniza una gamberrada disparatadamente inverosímil; Mark Twain convence de su respetabilidad a su futuro suegro de una manera cuando menos curiosa; dos autores, Morgan Robertson y William T. Stead, fabulan el naufragio del Titanic años antes de que sucediera, y el segundo de ellos acaba muriendo en él…

Muchas de las anécdotas sirven de pretexto para unas reflexiones ágiles y trufadas de lirismo y de humor inteligente, ya sea a propósito de asuntos como los heterónimos y cambios de domicilio de Pessoa, la langosta de Nerval, los suicidios de Jacques Rigaut o ciertas cuestiones íntimas en las que Hemingway hubo de asesorar con delicadeza a un caviloso Scott Fitzgerald. Otras contienen sustanciosos aforismos como este, que coloca de inmediato a ras de suelo los altos vuelos a los que tiende la mitomanía, esa enemiga natural y paradójica de la verdadera admiración hacia un autor: “Tendemos a pensar que los escritores viven en el terreno de lo sublime. Con una exquisita sensibilidad y un profundo conocimiento de la existencia, pasarían las horas buscando hermosas palabras y grandes ideas. No siempre es así”.

Algunas historias, como la de los versos que resistieron durante dos décadas en la memoria de Anna Ajmátova y sus confidentes, nos hacen emocionarnos con el aliento de lo heroico; otras nos hacen sonreír, como D’Annunzio tomando la ciudad de Fiume y proclamándose su príncipe. Pero todas humanizan un poco más a los escritores que las protagonizaron. Pues precisamente de humanizar la literatura, incluso la gran literatura y sus grandes nombres, y de verla bajo la ventana indiscreta de su relación indisoluble con la vida trata en primer término este libro exquisitamente editado. Un trabajo editorial en el que todo, hasta el divertido juego que nos proponen las guardas, aporta un disfrute añadido a la prosa de Juan Frau, uno de esos poetas semiclandestinos que a veces se ocultan tras el disfraz de profesor (él lo es de Teoría de la Literatura en la Universidad de Sevilla), y a veces también saben liberarse de toda enojosa actitud profesoral o académica para escribir buenos poemas y cosas como este librito. En sus páginas la erudición, sin la menor tentación de recrearse en sí misma, se mezcla con el saber hacer atractiva una materia que a todas luces apasiona a quien escribe sobre ella. El resultado aprovecha y deleita, y no puede ser más recomendable.

Escrito al margen. Anecdotario indiscreto de la vida literaria (Avenauta, 2019) |  Juan Frau | Ilustraciones de Mayte Alvarado | 96 páginas | 16.90 €

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